martes, 22 de mayo de 2012

DESCUBREN EN “CAMP DELS NINOTS” UN TAPIR Y UN BÓVIDO DE TRES MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD

Los arqueólogos B. Gómez y G. Campeny, del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social –IPHES–, han puesto al descubierto los esqueletos de un tapir y de un bóvido de 3,3 millones de años de antigüedad en la localidad gerundense de Caldes de Malavella.
El yacimiento de El Camp dels Ninots es uno de los pocos registros donde se ha encontrado este tipo de hallazgo en conexión anatómica; el hallazgo de este ejemplar, junto a los dos hallados en las campañas anteriores, configura al yacimiento como un lugar adecuado para el desarrollo de esta especie.  El esqueleto del tapir corresponde a un individuo adulto de la especie Tapirus arvernensis, de 1,80 m de largo y 1,30 m de altura, con una masa aproximada de 250 kg.


El ejemplar de bóvido también se encuentra en conexión anatómica y es una especie que apareció en Europa hace dieciocho millones de años.
El tapir es un perisodáctilo que desapareció de Europa a principios del Pleistoceno, como consecuencia de un cambio climático provocado por la ciclicidad de los periodos glaciares e interglaciares, momento en que el paisaje subtropical fue sustituido por una vegetación de tipo mediterráneo, rica en bosque de laurisilva, chopos, sauces, encina, acebos y algunos árboles caducifolios como los nogales.
En este contexto ambiental, los tapires encontraron las condiciones idóneas para vivir. Estos animales son mamíferos muy corpulentos que se alimentan de hojas y frutas, disponibles durante prácticamente todo el año.

Esqueleto de tapir. Foto: IPHES

El tapir es uno de los mamíferos más antiguos y, básicamente, no ha cambiado mucho en los últimos 50 millones de años. Es fácilmente reconocible por su pequeña trompa y su cuerpo grande y robusto, conservando un aspecto primitivo que en nada recuerda a sus parientes lejanos actuales, como los equinos y los rinocerontes.


Hoy en día se encuentra en Centroamérica y Asia; pertenece a la especie Tapirus indicus, cuya principal característica es el fuerte contraste entre su dorso blanco y el resto del cuerpo negro. Su peso oscila entre 250 y 350 kg. Son animales solitarios que se alimentan exclusivamente de plantas y, en general, pastan tranquilamente en el bosque.