miércoles, 26 de marzo de 2014

EL POBLADO DE CASTELLÓN ALTO


El yacimiento de Castellón Alto se encuentra en el término municipal de Galera (Granada), a un kilómetro del centro urbano y próximo al río Galera. 
Este poblado pertenece a una de las culturas  prehistóricas más avanzadas de la Península Ibérica. En estos momentos, se trata de la Cultura del Argar, y podemos considerarla como una de las primeras sociedades organizadas, donde lo igualitario ya no existe y comienza claramente a jerarquizarse la sociedad e irán sentando las bases, tanto sociales como económicas, que darán más tarde origen a la cultura ibérica.
En la década de los ochenta se llevó a cabo una serie de intervenciones en los yacimientos de Castellón Alto, Loma de la Balunca y Terrera del Reloj, a cargo del Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada. En concreto, en Castellón Alto se realizaron varias campañas en los años 1983 y 1989. 
Estos trabajos han  aportado un nuevo enfoque a las investigaciones sobre la cultura argárica en esta zona.
En 1996, el poblado de Castellón Alto (1.500 a. de.) C) Fue declarado Bien de Interés Cultural y, a partir de entonces,  puede ser visitado por el público.
El yacimiento se encuentra situado en un enclave excepcional, sobre un promontorio de yeso, que da la sensación de una fortaleza, ya que dispone de fuertes pendientes, sin que existan zonas llanas en ellos, y las que existen han sido realizadas por el hombre.
 El poblado está distribuido en tres terrazas naturales, en la parte más alta amurallada la constituye la acrópolis (donde se encuentra una estructura de cisterna, un horno y un número elevado de sepulturas que denotan por el ajuar y por las características antropológicas de los inhumados, su pertenencia a la clase social más elevada del poblado), y en la ladera oriental del cerro contiguo se encuentra igualmente estructurada en otras terrazas, donde se sitúan las viviendas a las que se accede a través de calles.
Debido a la complejidad del terreno y a su altura, estos cerros tienen un fuerte carácter defensivo, generalmente accesibles por un solo punto, y cuentan con una alta visibilidad de toda la Vega. Las zonas de hábitat se sitúan en la solana, como protección contra los fuertes vientos del norte.
El esquema urbanístico se caracteriza por la presencia de varias unidades de habitación de gran tamaño. A veces, las viviendas se sitúan en dos planos diferentes y presentan estancias alargadas donde se realizan las actividades domésticas. 
Las casas están construidas con piedras de areniscas propias de la zona y con materiales vegetales. Su interior suele estar formado por varias habitaciones, separadas por pequeños tabiques elaborados con cañas y barro. La existencia de hoyos de poste junto a las puertas nos indica que la puerta estaría suspendida, posiblemente formada por esteras de esparto o pieles.
El suelo de las viviendas está formado por una capa endurecida de barro rojizo; en otras, se presenta con lajas planas de pizarra o de pequeñas piedras de areniscas que conforman un auténtico enlosado. En algunas de las viviendas se han conservado bancos corridos de piedra junto a los muros de aterrazamiento, recubiertos con una capa de adobe rojizo. También existen molinos asentados sobre poyetes de piedra, estructuras de almacenamiento formadas por lojas de pizarra hincadas en el terreno, que contienen en su interior vajillas de cerámica y silos excavados en la roca.
También quedan muy bien reflejadas las sepulturas dentro de las viviendas; en este yacimiento son corrientes las covachas realizadas en el muro o en el corte de la roca que forma la pared posterior de las cabañas; una abertura o boca de forma ovoide da paso a una cuevecilla de planta oval y de tamaño variable, aunque suelen rondar el metro en su lado más largo.
 La boca está tapada con losas planas de areniscas y piedras pequeñas en los huecos; a veces, las losas han sido sustituidas por tablas o troncos de madera. Los niños son enterrados en vasijas funerarias y en fosas simples delante de las covachas. También se han recuperado enterramientos dobles compuestos por dos niños, dos jóvenes, un varón adulto y un niño o un joven. En algunas ocasiones, la inhumación es triple o cuádruple, y los enterrados junto a la pareja son jóvenes o niños.
En cuanto a las estrategias de subsistencia implementadas en el poblado, podemos decir que estaban basadas en una economía de producción (agricultura y ganadería). Se practicaba la agricultura de secano junto al cultivo en los valles fluviales, en pequeños huertos, y se realizaba el pastoreo de importantes rebaños de ovejas y cabras.
También desempeña un papel importante la cría de cerdos, bóvidos y caballos. Posiblemente, los caballos y bóvidos se utilizaban para la tracción y la carga en los trabajos agrícolas y metalúrgicos, y cuando alcanzaban la edad adulta eran sacrificados para su consumo. Los perros eran otros de los animales presentes en los poblados; la presencia de esqueletos completos podía indicar una relación especial con el hombre y también podría haberles servido para el cuidado del ganado; la presencia de marcas de corte en  algunos restos nos indica que fueron comidos por estas poblaciones.
En este poblado se han recuperado restos de fauna depositados de forma ritual junto al muerto, lo que señala una diferenciación respecto de los que no presentan ningún resto, posiblemente en relación con la propiedad de los rebaños.  
También existe diferenciación entre algunas sepulturas, donde algunas contienen restos de ovicápridos , y en otras se han recuperado restos de vaca, con un rico ajuar compuesto por pendientes de plata, puñal, hacha y pulsera de bronce, collar, tela, vaso globular, olla de paredes rectas y huesos de vaca.
Esta diferenciación entre ovicápridos y vacas posiblemente señale una separación social importante, pues la posesión de una vaca implica el control sobre los pastos más ricos, a la par que un mayor acceso a productos derivados, como la leche y el queso.
Actividades como la caza, la pesca y la recolección de plantas silvestres para su consumo desempeñaron un papel secundario entre las actividades dedicadas al aprovisionamiento de alimentos, aunque el medio ambiente circundante proveía de elementos tan necesarios como la madera para la construcción, la leña para los fuegos y fibras vegetales para la fabricación de cestos y cuerdas.
Gracias a los trabajos de restauración y consolidación para la puesta en valor del yacimiento, podemos hacer un recorrido por el asentamiento, donde se nos muestran las características urbanísticas y constructivas de este poblado, lo que te permite adentrarte en el conocimiento de la cultura del Bronce, en concreto, del mundo argárico. Donde se han aunado todos los conocimientos que han aportado las diferentes  disciplinas para sacar a la luz una nueva concepción de la comprensión del patrimonio arqueológico.
Parte del material recuperado en las excavaciones se encuentra expuesto en el museo comarcal de Galera; otra gran parte fue expoliada.














viernes, 21 de marzo de 2014

CRÁNEO DE URO


En el yacimiento de Oued Sarrat, provincia de El Kef (Túnez), se ha hallado un cráneo de Bos primigenius. Las excavaciones se llevaron a cabo en el año 2008 y los resultados de los estudios se han publicado en la revista  Quaternary  Science Review por los paleontólogos  Bienvenido Martínez-Navarro y Narjess Karoui-Yaakoub.
Una vez recuperados y restaurados los fragmentos óseos, se ha determinado que pertenecían a un uro. Su tamaño es mayor que el de los recuperados en Europa; sus cuernos presentan una longitud de unos 112 cm y, por lo que respecta a su masa corporal, supera los 1.000 kg.

Cráneo de Bos primigenius. Foto: IPHES

Los investigadores lo consideran el ancestro de los toros actuales; su cronología, basada en datos paleomagnéticos y biocronológicos, es de unos 0,7 Ma. Por su cronología, se sitúa a este Bos primigenius como el más antiguo encontrado hasta la fecha y se emplaza al toro en orígenes africanos y no euroasiáticos, como se venía barajando hasta ahora.

Diferentes vistas del cráneo de Bos primigenius. Foto: IPHES

Las excavaciones en la cuenca lacustre han continuado en las campañas de 2011 y 2013, donde se ha ampliado  el registro arqueológico y paleontológico, revelando una asociación faunística de rinoceronte, équidos, hipopótamos, cerdos, antílopes, reptiles, aves asociados a una industria achelense, en unos niveles de color negro de origen lacustre, que se corresponde con la base del Pleistoceno Medio (aproximadamente unos 700.000 años) y otra más reciente en niveles fluviales marrones y grises, del Pleistoceno Superior, con fauna e industria ateniense, de hace 30.000-7.000 años de antigüedad.

Industria lítica del yacimiento. Foto: IPHES

Los autores consideran que los toros han evolucionado a partir del búfalo africano gigante de Olduvai, Pelorovis oldowayensis, que daría origen al toro moderno, pero con características anatómicas aún primitivas, que serían del Bos buiaensis, que evolucionaría a los Bos primigenius en África y se dispersaría por Eurasia a principios del Pleistoceno Medio, lo cual cuadra con la propagación del tecnocomplejo achelense en el norte de África y Europa.

Referencia:

- Martínez-Navarro, B et al., 2014: The early middle Pleistocene archeopaleontological site of Wadi Sarrat (Tunisia) and the earliest record of Bos primigenius. Quaternary Science Reviews.




lunes, 10 de marzo de 2014

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE MEDINA SIDONIA (Cádiz)



La víspera del día de “Puertas Abiertas”, en diciembre de 2013, se inauguró en Medina Sidonia (Cádiz) el Museo Arqueológico.
Se trata de un museo que podemos considerar un poco especial, porque no está ubicado en ningún macroedificio, sino en un sector de la que fue la ciudad romana de Assido Caesarina, con sus calles, pavimentos, hornos, criptopórticos, cloacas, etc., lo que lo hace exclusivo y, digamos, original. Hay pocos museos que hayan sabido aprovechar estos espacios.
Accedemos al museo por la calle Ortega y nos da la bienvenida una columna acanalada de mármol y capitel corintio, de época romana bajoimperial. A través de un suelo de metacrilato, podemos contemplar los restos de una vivienda de la época romana republicana y pasear por las calles pavimentadas de esta ciudad del s. I d. Y ojear los hornos de cocción de cerámica del periodo islámico, ya que la ciudad romana perduró hasta el s. V.
A partir del S. XI, pasó a formar parte del arrabal de la medina musulmana, donde se desarrolló una importante industria alfarera almohade.
Pasamos a la zona de los criptopórticos construidos por los romanos para soportar la edificación principal y nos enlazamos con la zona de cloacas. Ésta es, quizás, la zona que más le llama la atención al público: el sistema de alcantarillado tan perfecto que ya se tenía en esta época, un sistema urbanístico, bien ordenado, dotado de unas conducciones hidráulicas de galerías subterráneas que recorrían toda la ciudad, canalizando el agua de las  lluvias y conduciendo las residuales hasta desembocarlas en el río. 
Este entramado fue el primer descubrimiento arqueológico que se llevó a cabo en Medina, en el año 1967, y fue cuando salieron a la luz las primeras estructuras de bóvedas de medio cañón corrido, cuyos muros están realizados con sillares de piedra arenisca.
Y encima de todo este entramado urbanístico, de la antigüedad , se ha aprovechado para construir una primera planta que alberga el museo arqueológico. Este cuenta con varias salas donde se pueden observar los materiales recuperados en las excavaciones realizadas en la localidad a lo largo de estos años.
A través de vitrinas y estanterías, podemos hacer un recorrido por las diferentes etapas de la Historia de Medina a lo largo de estos tres mil años. 
Se comienza con la Prehistoria y se da paso a las culturas fenicia, tartésica, cartaginesa, turdetanas, romanas, bizantinas, visigodas, musulmanas, almorávides y almohades. También el museo cuenta con una colección numismática de estas épocas.
El edificio dispone de una segunda planta, donde se ubica el Departamento Pedagógico dedicado a la didáctica de los más jóvenes y donde se llevan a cabo talleres de cerámica, grabados rupestres, mosaicos y heráldica, en los que participan los escolares de las poblaciones próximas. 
Y para los más infantiles, durante el verano se realizan talleres sobre el mundo romano y la prehistoria.
Hay que indicar que con la conservación, puesta en valor, y el proyecto museográfico y museológico del conjunto arqueológico de esta localidad, no sólo, ha supuesto un gran avance para el conocimiento histórico y arqueológico de la ciudad de Assido Caesarina, sino que, se ha adaptado un espacio cultural para que pueda ser disfrutado por el público y para que los pequeños asidonenses se vayan formando, en el respeto y conservación de su legado histórico.
Y en esta singladura, hay que felicitar a todas las Administraciones implicadas en este proyecto, tanto locales como de la Junta de Andalucía, que han hecho posible la puesta en valor de su Patrimonio Histórico, declarado Conjunto Artístico y Bien de Interés Cultural. Así como a la Asociación GADE por la defensa, difusión y protección de su Patrimonio Histórico.
Medina Sidonia es otro de los referentes municipales de la provincia de Cádiz que ha sabido aprovechar sus propiedades históricas, creando la Asociación de Guías Locales de Turismo (Infosidonia), encargada de la organización y el desarrollo del turismo en la localidad.
Igualmente, hay que destacar la labor de su director, Salvador Montañés, quien quizás es quien ha asumido todo el peso de la gestión y conservación del Complejo Arqueológico. Una vez más, hay que resaltar la labor, callada, que llevan muchos arqueólogos, en determinados municipios, donde sin percibir ningún tipo de remuneración, en sus horas de ocio, las dedican a labores como organizar e instalar todo el montaje de diseño de un museo, realizando trabajos de musealización, que corresponderían a otros profesionales, pero ante la falta de una partida presupuestaria para afrontar estos trabajos, asumen estas tareas para que la población pueda disfrutar de centros culturales de este tipo. Felicidades por este trabajo bien hecho.















lunes, 3 de marzo de 2014

SER ZOOARQUEOÓLGO/A


A veces, cuando mencionas la palabra zooarqueología, percibes cierta perplejidad en las caras de las personas, como si se preguntaran: ¿Qué es esto?
Voy a intentar abordar qué trayectoria hay que seguir para llegar a ser zooarqueólogo/a, tanto para quienes estén pensando en adentrarse en este mundo como para quienes estén interesadas en conocer qué trabajo desarrolla un zooarqueólogo/a.
La arqueozoología se desarrolla paralelamente a la arqueología, en la medida en que esta abarca el estudio de las sociedades del pasado dentro de un contexto social y no como la extracción de una serie de vestigios del pasado. Por ello, se vale de múltiples disciplinas, entre ellas la arqueozoología , que estudia las relaciones de los humanos con el mundo animal en el pasado.
El conocimiento que nos aporta el registro faunístico, en un yacimiento, lo podemos resumir en varios puntos, basados en Gautier:

-El reconocimiento y la descripción de las especies animales con las que los grupos humanos se relacionaron.
-El establecimiento de la naturaleza de las relaciones entre el grupo humano y las especies animales, hecho que explica los motivos  de su presencia en el yacimiento (caza, pesca, cría de ganado…) y el uso que se hizo de ellas (alimentación, materia prima, fuerza de trabajo, ritos…).
-Poner de manifiesto, en relación con las especies animales, las consecuencias biológicas y/o ecológicas de la intervención humana.
-La contribución al conocimiento de los grupos humanos, de su medio ambiente, de su hábitat, de su modo de vida…
Estas son algunas fases de una investigación zooarqueológica que nos aportan una serie de información sobre el yacimiento que estamos estudiando; para ello, debemos partir de una formación académica especializada.
En Andalucía, la Licenciatura en Arqueología no existía hasta hace pocos años; tenías que acceder a ella a través de una Licenciatura en Humanidades (5 años de estudios). En mi caso, fue historia. 
En los dos últimos años de la carrera tenías una serie de asignaturas optativas que ibas eligiendo, relacionadas con la especialidad en la que tú te querías especializar. Yo elegí la prehistoria. 
Mientras tanto, los veranos los aprovechabas para asistir a excavaciones y aprender las técnicas y la metodología de excavación. A mí esta oportunidad me la dio Eudald Carbonell para asistir a la excavación del Abirc Romani, a través de D. Francisco Giles (exdirector del Museo Arqueológico del Pto. Sta. María).
Y una vez terminada la licenciatura, para poder ejercer como arqueóloga/o, tenías que acreditar experiencia en direcciones de campo, así como una formación teórica, según la comunidad autónoma en la que residas. 
A partir de la implantación de las últimas reformas educativas, ya tenemos que hablar de Grado en Arqueología, con una duración de 4 cursos (240 créditos), que te habilita para el ejercicio laboral y corresponde al primer ciclo de los estudios universitarios. 
Por ejemplo, en Andalucía se estudia en la Universidad de Sevilla y en la de Granada; después tenemos  la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Pontificia de Salamanca; creo que no me he dejado ninguna. Independientemente de estas facultades, para acceder a la profesión de arqueólogo/a podemos cursar un grado en historia o en historia del arte, o bien un máster universitario.
Una vez que tengamos terminado el grado de Arqueología, tienes varias salidas, como pueden ser arqueólogo/a de gestión y difusión del patrimonio cultural, conservación en museos, empresas arqueológicas, estudios ambientales y urbanísticos y turismo cultural.
Como vemos,  hay varias figuras dentro de la misma profesión, pero quizás la más extendida es la de gestión o intervenciones en urgencias, a la que se accede a través de la empresa privada o mediante la creación de tu propia empresa.
Estas salidas profesionales han sido las más extendidas en los últimos años, promovidas por la construcción y la promoción inmobiliaria; sin embargo, en los últimos años han sufrido el azote de la crisis y muchas de estas empresas han desaparecido, mientras que otras están en proceso de renovación, empleando nuevos modelos de investigación y nuevas formas de difusión.
 Si nos centramos en la figura del arqueólogo/a de “gestión o de empresa”, hoy en día su labor es compleja y debe contar con un respaldo mayor por parte de la Administración. 
Y aquí es donde las Administraciones deben ser más eficientes y responsables, e invertir más en sus políticas culturales o, lo que es lo mismo, en su patrimonio. 
De forma que el arqueólogo/a no se convierta en la figura de “saberlo todo” (excavar, investigar, dibujar, gestionar, analizar, emplear nuevas tecnologías: cartografías, estaciones totales, bases de datos, autocad. sig. programas de diseño...), si no, que debe ser una pieza más del puzle, tiene que rodearse de una serie de especialistas (geología, biología, microbiología, polen, arqueozoología, tafonomía, arqueometría, antropología..), para llegar a determinar el proceso histórico que le  ha surgido de su excavación, es decir, la excavación tiene que ser, el medio, para llegar a interpretar el registro  que está excavando y no ser, sólo, el fin para desarrollar un trabajo remunerado.
 El objetivo es que cuando se cierre el proceso de excavación, se tenga un conocimiento de ese Patrimonio, para ello hace falta que las Administraciones hagan una buena difusión, que los yacimientos no se abandonen una vez excavados, que los museos no se llenen de material almacenado, sin previamente ser estudiados, etc.; toda una problemática de responsabilidades por falta, yo creo, de conocimiento-concienciación y de no saber gestionar los recursos por parte de las Administraciones implicadas. 
Son temas interesantes que se vienen debatiendo en diferentes foros, pero las Administraciones no se les dan soluciones.
Por ello,  este colectivo, en las últimas décadas, se ha tenido que organizar y crear Asociaciones Profesionales de Arqueólogos o Secciones de Arqueología en los colegios oficiales de Filosofía y Letras.
Bueno,  pues después de que se ha obtenido el Grado en Arqueología, que parece una salida fácil, pues nada más lejos de la realidad, ya que, se necesita mucho tesón, empeño, obstinación, vocación y, tener muy claro que quieres seguir formándote, dedicarte a una arqueología más científica, y seguir investigando en el ámbito universitario, es decir, estar dentro de la multidisciplinaridad arqueológica, tienes que ser muy objetivo y reflexivo, no dejarte llevar por las falsas ilusiones.
Para especializarte en arqueozoología, lo mejor es hacerlo en centros que ya cuentan con laboratorios de arqueozoología, como las universidades que he mencionado anteriormente. Se debe realizar el Programa de Doctorado, cuya finalidad es la formación en técnicas de investigación, complementada con cursos y seminarios; todo este proceso culminará con la presentación de una Tesis Doctoral, que consiste en un trabajo original de investigación que debe defenderse ante un tribunal.
Pero si no puedes acceder a algunos de estos centros, tienes la opción de buscar otros donde irte formando. Yo tuve la oportunidad de estar en el CSIC de Granada, en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, en la Universidad de Ferrara, en Italia, y, además, de participar en diferentes proyectos.
Una vez defendida tu tesis doctoral, tienes varias opciones: trabajar en proyectos de investigación, ser becario/a en alguna institución o  enseñar  en la universidad.
A pesar de que hay que superar muchos frentes, no debemos desilusionarnos. Es una carrera muy polifacética, apasionante y, a la vez, exigente. Debes estar en un aprendizaje continuo porque nunca terminas de formarte. Cada nuevo trabajo que vayas sacando  está sometido a la opinión de la comunidad científica.