jueves, 23 de abril de 2015

MUSEO NACIONAL DE HISTORIA Y ARQUEOLOGÍA DE DUBLÍN

Un edificio de estilo victoriano alberga el Museo de Historia y Arqueología de Dublín, que custodia una rica colección de piezas que abarca desde la prehistoria, la edad media y la civilización celta y vikinga.
La entrada a la sección de arqueología se realiza por Kildare Street, a través de un templete neoclásico de bóvedas redondas sostenido por columnas de mármol; en el suelo se puede ver un gran mosaico con los signos del zodíaco. Este precioso patio central o hall alberga la tienda de recuerdos del museo, con réplicas de algunos de sus objetos.
El museo abrió sus puertas en 1890 y está organizado en siete galerías amplias y luminosas, con una distribución clásica pero con piezas muy interesantes. En la planta baja se exhiben los restos de la época prehistórica procedentes de los primeros asentamientos humanos del mesolítico de Irlanda y los primeros utensilios de bronce y acero.
También se encuentran representaciones de aldeas y de tumbas del neolítico. Lo que más me llamó la atención de esta sala es la exposición de una canoa de madera de roble, de 15 metros de largo, realizada en una sola pieza y conservada en perfecto estado, con una antigüedad de 2500 a. C., y fue hallada en la turbera de Addergoole (Galway).
También en esta sala se encuentra la exposición “El oro de Irlanda”, una colección de objetos de oro de la Edad del Bronce, quizás junto con la que se conserva en el Museo de Lisboa y en el Museo de Oro de Perú; son las tres colecciones mayores de oro que he visto expuestas. La habilidad y exquisitez de los orfebres celtas son extraordinarias; quedan reflejadas en los collares, anillos, brazaletes, pectorales y otros adornos…
Destacar el Tesoro de Broighter (Derry), que incluye una miniatura de una barca de oro de época celta y que formaba parte de una de las ofrendas votivas, posiblemente para Manannán Mac Lir, dios del mar en la mitología irlandesa; así como el Broche de Tara, elaborado en oro, plata, cobre, ámbar y vidrio, con un exquisito diseño de filigrana. No olvidar la Cruz de Cong, utilizada como cruz procesional, de roble y cubierta de bronce, y el Cáliz de Ardagh, realizado en plata, oro, bronce y piedras preciosas. En el centro con una banda horizontal donde se lee el nombre de los apóstoles. Se recorre el desarrollo del arte irlandés desde la llegada de los celtas hasta la Edad Media.
En esta planta, una parte dedicada a la exposición llamada “Kingship and sacrifice”, se trata de dos momias (llamadas bog bodies): una es el Hombre de Clonycavan y el Hombre de Croghan, ambas perfectamente conservadas, que quedaron aprisionadas en las turberas de Irlanda en la época de la Edad del Hierro. El Hombre de Croghan fue hallado en 2003 en una turbera pantanosa cerca de donde se encontró el Hombre de Clonycavan y presenta evidencias de haber sido apuñalado en el pecho, por lo que se cree que fue un sacrificio ritual. Es una exposición que, la verdad, no te deja indiferente.
En la planta superior se albergan las colecciones quizás más representativas de la civilización irlandesa, como la llegada de los vikingos a la isla en el año 795 a.C., recopiladas todas ellas de las excavaciones llevadas a cabo en espacios urbanos así como en lugares costeros. Las tumbas han aportado un amplio material de los ajuares, como espadas, lanzas, joyas y objetos personales. También se exhibe una serie de barcos vikingos, armas, cerámicas y objetos de uso y religiosos. La Edad Media está representada por cascos, armaduras y tesoros de la época.
En la parte de arriba puedes contemplar toda la arquitectura del edificio, con una planta rectangular sostenida por sus latas y las amplias vigas de hierro forjado de su techo; te recuerda a las estaciones de tren antiguas o a los mercados de principios del s. XX.
Hay una parte del museo que corresponde a colecciones foráneas, una de ellas dedicada al antiguo Egipto, con objetos utilizados durante las ceremonias religiosas y prácticas funerarias, así como antigüedades pertenecientes al mundo romano y chipriota, de cerámica y vidrio.
La mayoría de las personas que visitan Dublín suelen pasar por la famosa Biblioteca de Trinity College, la Catedral de San Patricio, el Castillo…, pero en nuestro viaje no debemos olvidar visitar su Museo de Historia y Arqueología para conocer un poco más de su cultura; merece la pena…


















No hay comentarios:

Publicar un comentario