jueves, 24 de noviembre de 2022

EL PESCADO: ¿Cocinado o Calentado?

 Se acaba de publicar un artículo sobre las evidencias de la cocción del pescado en la revista Nature Ecology and Evolution , por investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se trata del yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov, con una datación de 780.000 años, donde se han conservado evidencias de actividades de cocción de peces de agua dulce por parte de los homínidos.

Este yacimiento se encuentra al norte de Israel y al sur de Siria, a poca distancia de Ubeidiya (yacimiento del pleistoceno temprano, donde se conservan restos de las primeras migraciones de Homo erectus) y del lago Hula.

El asentamiento de Gesher presenta una estratigrafía muy completa y una secuencia ocupacional muy extensa, con industria achelense y una rica fauna, lo que nos sitúa en el pleistoceno inferior y en su tránsito al medio. Los trabajos de investigación determinaron que se trataba de una ocupación ininterrumpida de más de 100.000 años. Su registro es muy interesante porque conserva las evidencias más antiguas del uso continuo del fuego. También las distribuciones de los espacios se dividen por áreas, dedicadas a la división del trabajo. Su alimentación era muy diversificada; se componía, sobre todo, de pescado, vegetales y carne.

A raíz de los análisis tafonómicos e isotópicos, se han determinado preferencias por dos especies de ciprínidos grandes, Luciobarbus longiceps y Carasobarbus canis (carpas y barbos), en las que se ha encontrado poca presencia de espinas de pescado (éstas suelen ser bastante grandes) y mucha presencia de dientes faríngeos. Estos dientes estaban asociados a hogares. A través del análisis experimental, mediante difracción de rayos X, se sometieron los dientes a temperaturas entre 200 y 500 °C, lo que indica que estos dientes habían estado expuestos a bajas temperaturas (<500 °C) y, junto con los datos arqueológicos y tafonómicos, sugiere que los peces del área del horizonte B habían sido cocinados y consumidos en el sitio.

Los dientes faríngeos son grandes y muy duros; se encontraron en grandes cantidades en diferentes estratos arqueológicos del sitio. Al analizar la estructura de los cristales que forman el esmalte de los dientes (cuyo tamaño aumenta con la exposición al calor), las investigaciones pudieron comprobar que los peces capturados no fueron calentados ni expuestos directamente al fuego.

La pesca se llevaba a cabo en el lago Hula, donde vivía una serie de especies que se extinguieron con el tiempo, y las carpas que allí vivían podían medir hasta 2 m de largo. Aquí se ha documentado un asentamiento continuo a lo largo de miles de años de los grupos de cazadores recolectores achelenses, posiblemente de la especie Homo erectus, aunque no han aparecido suficientes restos para determinar su presencia.

Las excavaciones que se vienen realizando de forma sistemática están dando lugar a un conocimiento de los hábitos de vida de estos homínidos, desde su cultura material hasta sus fuentes de alimentación, que se caracterizan por una rica variedad de especies, tanto vegetales como animales mamíferos terrestres, de tamaño mediano y grande.

El haber llevado a cabo el estudio de isótopos les ha permitido reconstruir las condiciones hidrológicas en el lago a lo largo de las diferentes estaciones y determinar que los peces no eran un recurso económico estacional, sino que se pescaban y se consumían a lo largo de todo el año. Esto les proporcionaba una fuente constante de alimentación, lo que redujo la necesidad de desplazarse asiduamente en busca de alimentos.

Referencias:

-          Irit Zohar et al, 2022: ”Evidence for the cooking of fish 780,000 years ago at Gesher Benot Ya´aqov, Israel”. Nature Ecology &Evolution, 2436.

 

-          Nira Alperson-Afil, 2008: “Continual fire-making by Hominins at Gesher Benot Ya´aqov, Israel”. Quaternary Science Reviews. V. 27, Issues 17-18.

  

Localización del asentamiento arqueológico de Gesher Benot Ya'aqov y de las rutas del Homo erectus. Foto: Universidad de Tel Aviv.

Ilustración de homínidos cocinando barbos grandes a orillas del paleolago Hula. Autor: Ella Marce.


Cráneo de carpa. Foto: Universidad de Tel Aviv.

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