martes, 3 de diciembre de 2013

EL ARTE RUPESTRE DE SIEGA VERDE


El complejo arqueológico de Siega Verde se extiende por los municipios de Villar de Argañán, Villar de la Yegua y Martín Viejo (Salamanca). Este conjunto de arte rupestre fue descubierto en 1988 por Ángel Hervalejo, pastor en aquella fecha, quien puso el hallazgo en conocimiento  de Manuel Santoja y Rosario Pérez, quienes realizaban prospecciones arqueológicas para la elaboración del inventario  del Museo Arqueológico de Salamanca.
Dada su importancia, el hallazgo fue objeto de un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares, dirigido por Rodrigo Balbín, Javier Alcolea y Primitiva Bueno, que llevó a cabo trabajos de investigación entre 1991 y 1995.
El descubrimiento de  este conjunto de arte rupestre vino a cambiar el conocimiento que se tenía en la época del arte paleolítico, que se elaboraba casi exclusivamente en cueva, sin embargo, aquí, se produjo el hallazgo más extraordinario del arte paleolítico realizado al aire libre en la Península Ibérica, tanto por la cantidad de grabados, como por, su calidad, por ello, fue declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2010, dentro del Patrimonio Mundial, que configura lo que forma el Vale do Còa, en Portugal.
La estación de arte rupestre del Vale do Côa se localiza a unos 50 km al noroeste de Siega Verde, en un valle empotrado del río Côa, en su recorrido hacia el Duero. Este conjunto se descubrió en 1991, pero no fue hasta 1994 cuando se dio a conocer, con motivo del proyecto de construcción de un embalse en este lugar. Se documentaron numerosos grabados y pinturas rupestres con cronologías y temáticas muy diversas. Muchos de estos grabados presentan motivos animalísticos muy similares a los de Siega Verde, por lo que posiblemente se trate de las mismas comunidades de cazadores-recolectores que realizaban un control del territorio para el  avistamiento de la fauna, ya que el enclave presenta un magnífico paso de control y observación de los animales que concurrían a esta zona para beber.
La fauna de Siega Verde se encuentra representada a lo largo de 94 paneles de esquisto, dispersos por la ribera izquierda del río Águeda, y configuran este complejo arqueológico más de 645 representaciones, en su mayoría de animales y algunas de figuras geométricas y esquemáticas, como puntos, haces, angulares, retículas, ovales, etc.
Entre la fauna representada se encuentran el bisonte europeo, el reno, el rinoceronte lanudo, especies adaptadas a climas  fríos de las últimas glaciaciones, y los ciervos, cabras, megaceros y caballos de climas templados y fríos, así como los lobos y felinos de climas templados. Aunque las especies más representadas son el 90% de los caballos, los bóvidos y los cérvidos.
Las técnicas utilizadas  en la realización de estas imágenes han sido el raspado, que da lugar a surcos más anchos; la técnica de incisión , que se realiza mediante la presión sobre la superficie con un material puntiagudo, creando líneas continuas que forman las figuras; y el piqueteado , que consiste en la creación de figuras mediante la percusión con un material duro, posiblemente piedra, sobre las placas rocosas, formando pequeños hoyitos.
Durante la visita al yacimiento se pueden ver 5 paneles de esquistos, todos orientados al sureste, y los grupos de cazadores-recolectores, en su mayoría, han representado piezas de caza, en las que predominan los caballos y los bóvidos; la composición de las escenas sugiere la existencia de cierta simbología en los propios animales.
Estos grabados que nos dejaron las comunidades del Solutrense y Magdaleniense representan siluetas de animales de perfil, en los que podemos observar diferentes partes anatómicas, como crines, hocicos y musculatura, así como escenas de caza, grupos de bóvidos superpuestos y paneles con grupos de especies diversas. Las figuras  aparecen agrupadas en pequeños grupos; otras, en solitario, representadas en afloramientos rocosos; podemos decir que forman escenas dinámicas; otras, en posición estática.
Tanto el yacimiento de arte rupestre de Siega Verde como el Parque Arqueológico do Vale do Côa nos permiten comprender aspectos de las relaciones sociales, económicas y de movilidad territorial, así como de los elementos culturales y espirituales de las comunidades de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior.
Este Parque Arqueológico dispone de un Aula Arqueológica, un Centro de Recepción de Visitantes, así como de Talleres y Actividades. El próximo año se celebrará el 25.º aniversario de su descubrimiento y se llevarán a cabo las III Jornadas Técnicas de la Red de Centros e Institutos de Conservación y Restauración. Hace unos días se ha dado a conocer el yacimiento a través del mundo virtual; os dejo el enlace para que podáis disfrutar virtualmente de este “pequeño” museo al aire libre realizado hace 20.000 años.


Foto: J.Carlos Guzmán
Centro de Interpretación de Siega Verde

Representación de la cabeza de un bóvido mediante piqueteado.

Puente sobre el río Águeda.


Momento de contemplar los paneles. Foto: J. Carlos Guzmán

 http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/siegaverde/index.html



jueves, 21 de noviembre de 2013

El CAMBIO CLIMÁTICO: recolonización y filogeografía del Ciervo Rojo Europeo.


Recientemente se ha publicado en la revista Molecular Ecology (Vol.22, 2013) un informe que pone de manifiesto cómo los cambios climáticos ocurridos durante todo el Pleistoceno afectaron a la fauna y la flora de Europa.
El estudio se ha realizado a partir de datos derivados del ADN mitocondrial de muestras de ciervos rojos (Cervus elaphus L.). Se trata de un animal grande y en constante movimiento que se extendió por toda Europa en los últimos 40.000 años.
Se determina que los ciervos, antes del último interglacial, hace unos 22.000 años, se extendían por toda Europa sudoriental y por Asia occidental, y también llegaron a rebasar el Reino Unido.
Durante el máximo glaciar, el ciervo rojo se limita principalmente a las zonas del sur. En la Península Ibérica, los Balcanes y, posiblemente, en Italia y en Asia suroccidental.
Sin embargo, al final del máximo glacial, hace 18.000 años, estos animales se expandieron desde el sur hasta el norte de Europa central y oriental, incluyendo Gran Bretaña, Bélgica, Escandinavia, Polonia y Alemania.
El artículo determina que el ciervo rojo no sobrevivió en el noroeste europeo, pero sí fue reemplazado posteriormente por los ciervos que emigraron de Iberia a finales de la era glacial, por lo que hubo un intercambio genético entre ambas  áreas.
El trabajo se ha llevado a cabo en coordinación con la Universidad de Tel-Aviv, la Universidad de Cantabria y el Museo de Historia Natural de Londres.
Una vez más, las analíticas ponen de manifiesto la sensibilidad de determinadas especies frente a los cambios climáticos ocurridos durante el Pleistoceno.


Foto de la agencia EFE.


martes, 12 de noviembre de 2013

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)


El Museo Arqueológico Municipal de la ciudad de Jerez se encuentra situado en la Plaza del Mercado, en pleno casco histórico jerezano, desde 1993, pero desde 2007 ha permanecido cerrado al público, con un cartel que decía “Cerrado por obras de ampliación y reformas”.
Según algunas fuentes periodísticas y asociaciones en defensa del patrimonio de la ciudad, parece que el verdadero motivo de tantos años de clausura ha sido la desidia de su clase política, debido a un escaso interés en la difusión y la conservación de su patrimonio histórico.
Las instalaciones del museo se distribuyen en torno a tres patios típicos de los palacios barrocos. 
En la planta baja se encuentran las salas dedicadas a la Prehistoria, distribuidas entre los registros del Paleolítico y del Neolítico, así como las salas de Geografía de la comarca y de Numismática.
Esta es la zona del museo que creo que ha permanecido inalterable después de su reapertura, guarda todavía su estructura y disposición de sala con un estilo clásico, en la distribución de sus piezas, donde en un pequeño espacio se aglomeran piezas líticas de los yacimientos de Palmar del Conde, La Arenosa y de Laguna de Medina, donde el visitante puede observar una evolución en las técnicas de talla de estas sociedades de cazadores recolectores.
También se compagina con sociedades productoras, con asentamientos en cuevas y abrigos, como los de La Dehesilla y El Parralejo, y con una presencia ya de cerámicas hechas a mano y de una fauna rica.
También destacan en estas salas un vaso neolítico decorado procedente de la Sima de la Veredilla, en Benaocaz; varios ídolos cilíndricos oculados hallados en Trebujena y Torrecera; alabardas de sílex pertenecientes a un ajuar funerario del calcolítico; y las puntas tipo palmela, utilizadas para la caza con arco, engastadas en venablos o bien como puntas de jabalina. Asimismo, destaca el famoso casco griego corintio, del s. VII a. d. Aparecido en un arenero del río Guadalete, en Jerez, en fin, un rico conjunto de piezas que nos señalan la presencia en estas tierras de sociedades cazadoras-recolectoras, tribales y clasistas iniciales que han dejado su impronta en estos dominios.
Creo que las infraestructuras de estas salas podrían haberse mejorado con una apuesta más moderna, como se ha hecho en las salas de la época islámica, lo que le daría al museo un aspecto más museístico y divulgativo, así como la incorporación de piezas líticas más emblemáticas de los diferentes Proyectos de Investigación realizados en la zona.
Pero quizás, la colección que más le ha hecho crecer a este centro haya sido los materiales procedentes de las excavaciones realizadas en 1956, por el arqueólogo D. Manuel Esteve Guerrero, procedentes del yacimiento de Mesas de Asta (Hasta Regia), y sin embargo es uno de los Patrimonios Arqueológicos olvidados, de las administraciones, y uno de los yacimientos con más raigambre en la zona, ya que, dispone de presencia ininterrumpida desde las sociedades del IV milenio a. C hasta la época bajomedieval.
Ya en la planta primera se encuentra la mayor parte de las reformas llevadas a cabo en el museo en estos últimos cinco años y donde la época Islámica tiene una rica presencia y están muy bien montadas las diferentes salas con materiales muy seleccionados y representativos de las últimas excavaciones llevadas a cabo en la ciudad, donde la presentación museográfica ha sido totalmente renovada, tanto por la incorporación de espacio, como de paneles explicativos elaborados con materiales modernos, pantallas con montajes de audivisuales…, todo el trabajo museístico se ve muy bien proyectado desde un punto de vista teórico, como metodológico de cara al visitante.
 Como todos los museos, este centro tiene una proyección social  que consiste en la formación del público. Lleva a cabo programas educativos mediante diferentes talleres, en los que todos los jóvenes pueden conocer la historia de su ciudad y el público en general puede disfrutar de charlas y conferencias sobre las piezas más emblemáticas del museo (Pieza del mes).
Pero también un museo tiene que tener una labor de difusión de su patrimonio y creo que esta labor está muy bien desarrollada por la “Asociación de amigos del museo,” entre muchas de sus labores se encuentra la difusión y vigilancia de su Patrimonio, deforma desinteresada estas personas todos los primeros sábados, del mes, realizan visitas guiadas para aquellas personas que quieran conocer mejor el rico Patrimonio Histórico-Arqueológico de la ciudad de Jerez.