El
complejo arqueológico de Siega Verde se extiende por los municipios de Villar de Argañán, Villar de la Yegua y Martín Viejo (Salamanca). Este
conjunto de arte rupestre fue descubierto en 1988 por Ángel Hervalejo, pastor
en aquella fecha, quien puso el hallazgo en conocimiento de Manuel Santoja y Rosario Pérez, quienes realizaban prospecciones arqueológicas para la elaboración del inventario del Museo Arqueológico de
Salamanca.
Dada su importancia, el hallazgo fue objeto de un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares, dirigido por Rodrigo Balbín, Javier Alcolea y Primitiva Bueno, que llevó a cabo trabajos de investigación entre 1991 y 1995.
Dada su importancia, el hallazgo fue objeto de un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares, dirigido por Rodrigo Balbín, Javier Alcolea y Primitiva Bueno, que llevó a cabo trabajos de investigación entre 1991 y 1995.
El descubrimiento de este conjunto de arte rupestre vino a cambiar el conocimiento
que se tenía en la época del arte paleolítico, que se elaboraba casi
exclusivamente en cueva, sin embargo, aquí, se produjo el hallazgo más extraordinario
del arte paleolítico realizado al aire libre en la Península Ibérica, tanto por
la cantidad de grabados, como por, su calidad, por ello, fue declarado como
Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2010, dentro del
Patrimonio Mundial, que configura lo que forma el Vale do Còa, en Portugal.
La
estación de arte rupestre del Vale do Côa se localiza a unos 50 km al noroeste
de Siega Verde, en un valle empotrado del río Côa, en su recorrido hacia el
Duero. Este conjunto se descubrió en 1991, pero no fue hasta 1994 cuando se dio a conocer, con motivo del
proyecto de construcción de un embalse en este lugar. Se documentaron numerosos
grabados y pinturas rupestres con cronologías y temáticas muy diversas. Muchos de estos grabados presentan motivos animalísticos muy similares a los de Siega Verde, por lo que posiblemente se trate de las mismas comunidades de cazadores-recolectores que realizaban un control del territorio para el avistamiento de la fauna, ya que el enclave presenta un magnífico paso de control y observación de los animales que concurrían a esta zona para beber.
La
fauna de Siega Verde se encuentra representada a lo largo de 94 paneles de esquisto, dispersos por la ribera izquierda del río Águeda, y configuran este complejo arqueológico más de 645 representaciones, en su mayoría de animales y algunas de figuras geométricas y esquemáticas, como puntos,
haces, angulares, retículas, ovales, etc.
Entre
la fauna representada se encuentran el bisonte europeo, el reno, el rinoceronte lanudo, especies adaptadas a climas fríos de las últimas glaciaciones, y los ciervos, cabras, megaceros y caballos de climas templados y fríos, así como los lobos y felinos de climas templados. Aunque las especies más representadas son el 90% de los caballos, los bóvidos y los cérvidos.
Las
técnicas utilizadas en la realización de
estas imágenes han sido el raspado,
que da lugar a surcos más anchos; la técnica de incisión , que se realiza mediante la presión sobre la superficie con un material puntiagudo, creando líneas continuas que forman las figuras; y el piqueteado , que consiste en la creación de figuras mediante la percusión con un material duro, posiblemente piedra, sobre las placas rocosas, formando pequeños hoyitos.
Durante la visita al yacimiento se pueden ver 5 paneles de esquistos, todos orientados al sureste, y los grupos de cazadores-recolectores, en su mayoría, han representado piezas de caza, en las que predominan los caballos y los bóvidos; la composición de las escenas sugiere la existencia de cierta simbología en los propios animales.
Durante la visita al yacimiento se pueden ver 5 paneles de esquistos, todos orientados al sureste, y los grupos de cazadores-recolectores, en su mayoría, han representado piezas de caza, en las que predominan los caballos y los bóvidos; la composición de las escenas sugiere la existencia de cierta simbología en los propios animales.
Estos
grabados que nos dejaron las comunidades del Solutrense y Magdaleniense
representan siluetas de animales de perfil, en los que podemos observar diferentes partes anatómicas, como crines, hocicos y musculatura, así como escenas de caza, grupos de bóvidos superpuestos y paneles con grupos de especies diversas. Las figuras aparecen agrupadas
en pequeños grupos; otras, en solitario, representadas en afloramientos rocosos; podemos decir que forman escenas dinámicas; otras, en posición estática.
Tanto
el yacimiento de arte rupestre de Siega Verde como el Parque Arqueológico do Vale do Côa nos permiten comprender aspectos de las relaciones sociales, económicas y de movilidad territorial, así como de los elementos culturales y espirituales de las
comunidades de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior.
Este
Parque Arqueológico dispone de un Aula Arqueológica, un Centro de Recepción de Visitantes, así como de Talleres y Actividades. El próximo año se celebrará el 25.º aniversario de su
descubrimiento y se llevarán a cabo las III Jornadas Técnicas de la Red de Centros
e Institutos de Conservación y Restauración. Hace unos días se ha dado a conocer
el yacimiento a través del mundo virtual; os dejo el enlace para que podáis
disfrutar virtualmente de este “pequeño” museo al aire libre realizado hace
20.000 años.
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| Foto: J.Carlos Guzmán |
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| Centro de Interpretación de Siega Verde |
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| Representación de la cabeza de un bóvido mediante piqueteado. |
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| Puente sobre el río Águeda. |

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| Momento de contemplar los paneles. Foto: J. Carlos Guzmán |
http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/siegaverde/index.html
















