martes, 2 de junio de 2015

EL CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE BAELO CLAUDIA (Tarifa, Cádiz)

Podemos decir que Baelo Claudia es la ciudad hispanorromana mejor conservada de la provincia de Cádiz. Su historia se remonta al s. VIII. a. de. C, con un núcleo originario en el oppidum de la Silla del Papa, fue creciendo y desarrollándose hasta la crisis del s. III d. C, en que fue abandonada por una serie de circunstancias, por una parte naturales y por otra económicas, que hasta la fecha no conocemos, pero el estudio del registro arqueológico nos irá dando las claves de este abandono.
Según las últimas investigaciones, ya se puede determinar que Baelo Claudia fue el resultado de la evolución del sustrato mestizo autóctono y de su relación con la llegada de poblaciones alóctonas (africanas y romanas), que llevaron a cabo una serie de actividades económicas, como las pesquero-conservadoras, debido a su excepcional situación estratégica, entre dos mares, lo que le permitió entablar un comercio con los demás emporios norteafricanos y peninsulares.
Gracias a estas intervenciones arqueológicas realizadas en el yacimiento, hoy  día, podemos contemplar casi todos los elementos urbanísticos de que disponía una ciudad romana, representada con una arquitectura pública que adquiere un carácter monumental; tal es el caso del cercado por una muralla, sus vías principales donde se distribuían sus servicios de carácter público como: templos, la curia, el foro, los tribunales, basílica, mercado, termas, necrópolis; y sus servicios de carácter privado como: tiendas, tabernas, viviendas y fábrica de salazones con sus dos domus.
En este yacimiento, los trabajos arqueológicos se vienen realizando puntualmente  desde el año 1870, siendo su descubridor el hispanista francés Pierre Paris que fue el primero que realizó una serie de campañas y por donde han pasado, evidentemente, una serie de arqueólogos como: Félix González, Jules Fergus, G. Bonsor, M. Pellicer, R.E Linigton, D. Domengue, que desarrollaron sus trabajos en diferentes zonas del yacimiento. También hay que destacar la labor que realizaron los arqueólogos de la Casa de Velázquez, quienes comenzaron sus trabajos en 1966 , con la colaboración de arqueólogos españoles como A. García Bellido, C.; Posac, R.; Corzo…
Del año 2000 al 2004, los profesores de la Universidad de Cádiz, Alicia Arévalo y Darío Bernal, se hicieron cargo de los trabajos arqueológicos y llevaron a cabo una serie de intervenciones en la Cetariae, en concreto, en el barrio industrial meridional de la ciudad, que puede considerarse un barrio industrial polifuncional correspondiente a la época tardorrepublicana-augusta.
Estos trabajos estuvieron enmarcados en los denominados Cursos Internacionales de Arqueología Clásica en Baelo Claudia y se extendieron a Punta Camarinal. Es la primera vez que se realiza en este yacimiento un trabajo con un equipo multidisciplinar que da cabida a estudios de geoarqueología, paleomorfología del litoral, estudios polínicos, recursos faunísticos, tanto terrestres como ictiológicos, y análisis sedimentológicos.
En este estudio, analicé los restos faunísticos. El material óseo correspondía tanto a los sondeos realizados en la zona altoimperial (s. II d.C.) como a los de la época bajoimperial (s. III-IV d.C.).
La cabaña ganadera, tanto en una época como en otra, era bastante homogénea, con representación de ganado vacuno, caprino, ovino y porcino. En cuanto a las especies cinegéticas, estaban presentes el ciervo, el jabalí, los conejos y las aves. El caballo también tenía su representación; posiblemente se utilizara en las labores de deforestación del pinar de la zona. El paisaje en esta época era claramente mediterráneo y antropizado, con condiciones climáticas que favorecían el asentamiento y el desarrollo de la ganadería.
Del estudio arqueozoológico se desprende que los restos encontrados en el barrio industrial meridional corresponden a desechos de mesa y han sido la base de consumo de la población. También podemos afirmar que la base de su economía ganadera no está centrada en una ganadería selectiva, como ocurría en la factoría de salazones de la zona, en concreto , en la ciudad de Iulia Traducta (Algeciras),  sino que parece ser una ganadería más indiferenciada, donde se desarrolla una cabaña diversificada, tanto a nivel de especies como en el aprovechamiento de las mismas.
Este barrio industrial meridional corresponde a un modelo urbano de sociedad en el que se desarrolla una economía pesquera-ganadera y conservera, con una tendencia ganadera de subsistencia, acompañada de una explotación industrial de salazones y de un comercio totalmente desarrollado desde su puerto.
Del año 2010 al 2012  se llevó a cabo un nuevo Proyecto General de Investigación titulado “La economía marítima y las actividades haliéuticas en Baelo Claudia”. El registro de estas intervenciones ha permitido descubrir un suburbium en la parte oeste de la ciudad, donde se han excavado unas termas marítimas, activas entre los siglos II y V  d. Estaban compuestas por cinco habitaciones, su frigidarium y algunas salas de caldarium, decoradas con una rica ornamentación arquitectónica de mármoles y esculturas, entre las que se encontraba una copia del Doríforo de Policleto, ubicada en una hornacina semicircular que presidía la gran piscina. También se han podido documentar las trazas de lo que sería un cuarto acueducto de la ciudad, destinado a suministrar agua al conjunto termal, así como  un mosaico con motivos marinos. Gracias a los trabajos geofísicos, se ha podido determinar la existencia de dos terremotos en la zona: el primero impulsó el abandono del yacimiento en el siglo V y, con la recuperación en la época medieval, se observan muros de las termas desplomados a finales del siglo XIII.
Paralelamente a estos trabajos,  se está llevando a cabo otro Proyecto General de Investigación sobre “Muerte y Ritual Funerario en Baelo Claudia”, dirigido por Fernando Prados Martínez, profesor de la Universidad de Alicante. Los trabajos comenzaron en 2012 y se prolongarán hasta 2018, aunque en 2009 y 2011 se realizaron actuaciones puntuales de limpieza e identificación de los enterramientos y de los ajuares.
En la campaña de 2012, los hallazgos ya resultaron bastante prometedores, con registros in situ de estelas funerarias, tumbas de cremación y sepulcros con sus ajuares completos. También hay que destacar el hallazgo de una vía funeraria principal pavimentada, cuyas características se han determinado mediante trabajos de geofísica aplicada, con una superficie de 4 m de ancho por 1 m de profundidad, construida a mediados del siglo I d.C. Este descubrimiento permite a los investigadores conocer el trazado oriental de esta calzada, que delimitaba la costa gaditana desde la población de Carteia hasta Gades.
De especial relevancia ha sido el hallazgo de un mausoleo tardorromano, ataviado con una mesa de ofrendas, y de varios sepulcros que conservan sus ritos funerarios bastardo-púnicos, así como la incorporación de nuevos dogmas religiosos a partir del s. I D.C.
Todo este conjunto de restos de sepulcros, ajuares, banquetes funerarios, así como  los trazados de los ejes viarios, nos dará a conocer, cuando se ultimen los estudios, cómo sería esta necrópolis o ciudad de los muertos de Baelo.
En general, podemos decir que en el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia se está realizando una buena gestión del patrimonio arqueológico, así como un modelo de educación y gestión cultural; todo ello conlleva un programa sostenible para la población local. A parte de llevar a cabo tareas de prospección, excavación y conservación del registro, se ha integrado entre sus ofertas, al visitante, una serie de programas de dinamización y puesta en valor del mismo; a través de una serie de actividades, que se llevan a cabo a lo largo de todo el año, como son visitas guiadas, visitas guiadas con figurantes, ciclos de conferencias, representaciones de teatro y actuaciones musicales. Lo que B.B. Hubiese disfrutado. King (que nos dejó hace unas semanas) tocando su guitarra en este escenario; su swing hubiese levantado hasta los mismos indígenas  de Baelo.

Referencia:

- A. Arévalo y D. Bernal, 2007: Las Cetariae de Baelo Claudia. Avance de las investigaciones arqueológicas en el barrio meridional. Arqueología Monografías.

- F. Prado, I. García, H. Jiménez, 2014: “Cien años de arqueología funeraria en el estrecho de Gibraltar: nuevas investigaciones en la necrópolis de Baelo Claudia (Tarifa-Cádiz)”. Saguntum 46.




Vista general de la ensenada de Bolonia

Vista aérea del yacimiento

Registro faunístico






Doríforo 






miércoles, 20 de mayo de 2015

MUSEO NACIONAL DE ARTE ROMANO (Augusta Emerita, Mérida, Badajoz)

La colonia Augusta Emerita  es una de las pocas ciudades romanizadas que conservan íntegros los tres edificios destinados a los espectáculos públicos: teatro, anfiteatro y circo.
Junto al teatro y al anfiteatro, a raíz de las excavaciones realizadas, se decidió que sería el emplazamiento perfecto para construir el nuevo museo de arte romano. La antigüedad de este museo se remonta al s. XVI, de las colecciones privadas de Fernando de Vera. Será a raíz de las excavaciones sistemáticas realizadas en 1910, tanto en el teatro, el anfiteatro, el circo, la necrópolis, las casas, etc., cuando se registró el mayor volumen de piezas arqueológicas. La preeminencia de estas piezas nos acerca al proceso de romanización de Hispania y, en concreto, de Augusta Emerita, por lo que las autoridades del momento deciden crear un nuevo museo de arte y cultura romana, y qué mejor sitio que en Mérida (el que disponía la ciudad era de 1838 y se había quedado obsoleto).
En 1975, coincidiendo con el bimilenario de la fundación de la ciudad (por Cayo Julio César Augusto), se le encargó el proyecto al arquitecto Rafael Moneo y fue inaugurado en 1986.
El museo fue levantado en un solar donde previamente se habían realizado excavaciones en la zona suburbana extramuros de la ciudad y albergaba, además de la necrópolis, un grupo de viviendas, un tramo de calzada y un tramo de conducción hidráulica.
Moneo ha intentado aunar en un mismo espacio un edificio polivalente, basándose en la arquitectura romana, que adoptó las formas lineales helenísticas en el exterior de sus edificios, mientras que en el interior el autor ha creado un sistema de muros paralelos, configurando en la zona central una gran nave, concibiéndose el museo como una inmensa biblioteca de restos pétreos.
El edificio comprende la planta baja, la superior y la cripta, que comunica, a través de un túnel, el mismo museo con el conjunto arqueológico que configura el teatro y el anfiteatro romanos.
En la planta baja se encuentran repartidos en las diferentes salas la cerámica común y de lujo,  las lucernas, los columbarios y los ritos funerarios.
En cuanto a la industria y la artesanía del hueso, se cuenta con una importante colección de alfileres con diferentes tipos de cabeza, hebillas de cinturón y amuletos antropomorfos que llevaban las mujeres para propiciar la fecundidad.
También se pueden observar agujas de coser, fusayolas, husos para hilar, mangos de cuchillos y bisagras. Y no podían faltar los dados de hueso. En esta planta se encuentran las salas de vidrios, numismática y orfebrería.

Tengo que decir que, aparte de la sobrecogedora sensación de gran espacio que podemos sentir en este museo, donde el arquitecto Moneo ha sabido construir el marco adecuado para albergar los restos romanos, es, además, el primer Centro de Investigación del Mundo Romano en España  y, sobre todo, el lugar de encuentro de esta cultura.













miércoles, 6 de mayo de 2015

EL YACIMIENTO CELTÍBERO DE NUMANCIA

Uno de los episodios más trágicos de la conquista romana de la Península Ibérica se refleja en la ciudad de Numancia (Soria). Por eso, cuando oímos el vocablo de Numancia, se nos vienen a la cabeza palabras como guerra, asedio, coraje, conquista, esclavos, hambre, valentía, campamento, indígena… en fin, la resistencia de todo un pueblo en la lucha por su libertad. De ahí que la RAE defina al numantino como quien resiste con tenacidad hasta el límite. Todo ello se lo debemos principalmente a la literatura clásica narrada por escritores romanos (Plinio, Sículo, Ptolomeo…) que nos han transmitido este tipo de gestas a lo largo de la historia.
Pero la verdadera historia de este pueblo celtíbero la conocemos gracias a la arqueología; por eso no vamos a analizar todas las vicisitudes históricas que sufrieron estas gentes, pues la crónica histórica la tenemos ocasión de conocerla cuando visitamos el yacimiento. En este caso, se tiene la oportunidad de realizar un recorrido por el trazado de las dos ciudades que configuran el yacimiento: una es la ciudad más antigua, celtibérica, y la otra, la romana posterior. En este itinerario, por el recinto, podemos visitar la muralla y puerta norte, el cerco de Escipión, pequeños baños romanos, edificio público y desagüe, aljibe, calles, casas romana y celtibérica, muralla celtibérica, casa porticada y molinos de mano; hay guías en el yacimiento que te dan las explicaciones oportunas que es lo más recomendable, pero si se tiene la suerte de contar con las explicaciones del profesor A. Jimeno, casi te metes en la época, ya que él lo vive con mucha pasión.
Los inicios de la ocupación de la ciudad de Numancia se remontan al Calcolítico, que perduraría durante toda la Edad de Hierro y se prolongaría hasta el s. IV a.C. Estos primeros asentamientos destacan por ubicarse en una zona boscosa, con una rica fauna compuesta por ciervos, caballos, jabalíes, osos, lobos, liebres y conejos. En estos bosques se criaba ganado, compuesto por cabras y ovejas, que constituía su principal fuente de riqueza y su base económica ganadera. Las primeras cabañas se fabricaban con materiales perecederos porque estaban expuestas a las condiciones climáticas de la zona.
Del estudio arqueológico realizado en las necrópolis se ha detectado un patrón alimentario diferencial, en función de la consolidación social, que podría estar representado en algunos ajuares funerarios. El análisis de fitolitos realizado en los molinos confirma la idea de una dieta basada en alimentos vegetales como bellotas, tubérculos, bayas y legumbres, con un deterioro de la proteína animal, que suele ser bastante pobre, lo que nos lleva a determinar que, aunque su economía esté basada en una rica variedad ganadera, esta se utilizaba más como intercambio para obtener otros productos que le proporcionasen mayor riqueza.
Durante el s. IV y III a.C., los castros se deshabitan y se producen grandes cambios en el paisaje, debido a un aumento de los poblados de mayor tamaño, donde se observan preferencias por los cerros en zonas aptas para la agricultura de secano. En el s. III a. C. Se consolida una economía mixta en los asentamientos rurales, con una intensificación de los intercambios y del comercio.
Las primeras excavaciones se realizaron en el Cerro de la Muela y fueron llevadas a cabo por el  arqueólogo alemán A. Schulten en 1906; posteriormente, intervinieron arqueólogos como J. Ramón Mélida, F. Wattemberg, Saavedra, González Simanca, entre otros.  En 1994, la Junta de Castilla y León puso en marcha el “Plan Director de Numancia”  y, al frente de este Plan Arqueológico, está el profesor Alfredo Jiménez, quien ha impulsado un Proyecto Integral Multidisciplinar. Este Plan director integra los tres campos básicos que deben llevarse a cabo en un yacimiento de estas características: investigación, conservación y difusión.
En la visita al yacimiento se reflejan tanto el trabajo científico como una presentación didáctica de los modos de vida y de trabajo de la población indígena celtíbera, convirtiéndose, de este modo, en un yacimiento de referencia para la reconstrucción del mundo prerromano.


Vista del cerro de la Muela, con el yacimiento arqueológico de Numancia, yacimiento Celtíbero-Romano







Uno de los momentos de las explicaciones del profesor A. Jiménez