jueves, 13 de diciembre de 2018

EL YACIMIENTO ROMANO DE REGINA TURDOLORUM


La ciudad romana de Regina Turdolorum se encuentra en el término municipal  de Casas de Reina (Badajoz).
Su ubicación en tierras de la Beturia Turdolorum se debe a su rica campiña de labor, a sus aguas procedentes de las fuentes del Cerro de las Nieves, a su riqueza en productos mineros (hierro y plomo) y, sobre todo, al control de las comunicaciones.
Esta ciudad se halla actualmente abandonada por las administraciones, pero en época de Vespasiano adquirió la categoría de municipium (ciudad) y las investigaciones apuntan a una urbe con un importante desarrollo urbano,  que fue abandonada en el s. VIII, por las incursiones de los pueblos árabes en la Península, situación histórica que propicia el traslado de la población hacia el Cerro de las Nieves, en torno a la alcazaba árabe (a poca distancia del yacimiento).
Nos encontramos con una típica villa romana, que dispone de dos calles principales, el cardo y el decumano máximo, donde se situaban los principales edificios administrativos y políticos, como el teatro, el foro, los templos, el mercado, la necrópolis, el acueducto y varias domus (casas). Todo este entramado urbanístico estaba protegido por una muralla y se accedía a través de varias puertas flanqueadas por torres.
Su teatro se encuentra muy bien conservado; dispone de una cavea, una orquesta y una escena. Esto facilita que, en las noches de julio, la población disfrute de magníficas interpretaciones y obras de teatro clásico,  lo que constituye una buena opción para conocer nuestro patrimonio.
Junto al teatro se encuentra el templo, uno de los edificios más emblemáticos del yacimiento. Consta de tres templos que probablemente estuvieron dedicados a la tríada capitolina: Júpiter, Juno y Minerva. 
Este fue excavado en el año 2008 y sólo se han recuperado sus cimientos. Su orientación hacia una gran plaza estaba precedida por unos escalones que conducían a la cella, lugar donde se rendía culto a la diosa Juno. Ésta era la diosa del matrimonio, una de las divinidades más importantes del panteón romano y la reina de los dioses. Se trata de una estatua sedente de mármol.
Reiterar el abandono en el que se encuentra este yacimiento por parte de la administración de la Junta de Extremadura, dado que el Ayuntamiento de Casas de Reina, a pesar de mostrar interés en él, no puede hacer frente a la demanda económica que implica un yacimiento de estas características.
Estamos hablando de la segunda ciudad romana más importante de Hispania, después de Mérida. No es lógico que sólo se realicen trabajos de excavación durante tres semanas al año por los alumnos y las alumnas de prácticas de arqueología, y que no se lleven a cabo excavaciones sistemáticas ni su puesta en valor.
El yacimiento carece de medidas de seguridad y protección, por lo que es víctima de expolios y saqueos continuos que destruyen este valioso lugar y su historia.
Lamento la escasa sensibilidad de los responsables públicos implicados, tanto locales como autonómicos, hacia el Patrimonio Histórico y Cultural.
Este yacimiento, bien gestionado, generaría riqueza para la zona, no solo como destino turístico, sino también como fuente de desarrollo local.



Muro perimetral del teatro

Teatro: escena, orquesta y cavea.




Aditus, pasillo lateral que da acceso a la orquesta.




Vista del yacimiento



Parte del Decumanus Maximus conserva el pavimento original; debajo de este se encuentran las cloacas,  muy bien conservadas.



Vista del yacimiento de Regina desde el Cerro de las Nieves.

Centro de interpretación.

Referencia:

- Álvarez Martí, J. M. y Mosquera, J.L., 1991: Excavaciones en Regina (1986-1990). Extremadura Arqueológica II. Mérida.

- Álvarez Martí, J. M. y Nogales, T., 2007: "Teatro Romano de Regina". Dionisio. Annali della Fondazione Inda. 6.







domingo, 2 de diciembre de 2018

NUESTRAS PIONERAS EN ARQUEOLOGÍA: Concepción Blanco Minguez




Concepción Blanco Mínguez. Foto cedida por D. Francisco Giles Pacheco

Hoy vamos a hablar de una pionera de la arqueología española que desarrolló su trabajo en la provincia de Cádiz, la ciudad más antigua de Occidente, que alberga un rico patrimonio cultural.
Se trata de Concepción Blanco Mínguez, la primera mujer en ocupar la plaza de directora del Museo Provincial.
Nació en Alcalá de Henares (Madrid) en 1907, pocos años después de que el gobierno aprobó una resolución que permitía a las mujeres cursar estudios universitarios. Por lo que no tuvo problemas para cursar estudios de Filosofía y Letras en la sección de Historia de la Universidad de Madrid y se licenció en 1930.
La salida de esta carrera era opositar al Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Museos para ejercer la arqueología profesionalmente. Normalmente, todas las mujeres que accedieron por esta vía no habían tenido contacto con una excavación, ya que dicha actividad estaba vedada a las mujeres. Pero en 1932 obtuvo la plaza definitiva como directora del Museo Arqueológico Provincial de Cádiz y, en ese puesto, tenía incluida la de inspectora de excavaciones en toda la provincia.
Pero cuando llegó Concepción, se encontró con un museo en muy mal estado; no fue hasta 1935 que ella tramitó su traslado al edificio de Bellas Artes en la Plaza Mina.
El museo, a lo largo de todos estos años, sufrió múltiples varapalos, por lo que tuvo épocas en que permaneció cerrado y otras en las que abría sus puertas, pero la falta de medios impedía el avance de los trabajos.
Las labores que se realizaban en cualquier museo durante esta época eran la catalogación, el inventariado, el registro del material y la clasificación de la biblioteca.
Cuando llegó a Cádiz, lo hizo con la idea de pedir pronto traslado a Madrid, pero esa ilusión la desechó al contraer matrimonio y formar una familia, lo que en ese momento le dio la estabilidad que la llevó a jubilarse en esta ciudad. Esto sucedió en 1977, pero no dejó su cargo hasta que se incorporó su sustituto, Ramón Corzo Sánchez, unos dos años después.
Se retiró a vivir en Madrid y no volvió a Cádiz hasta 1994, cuando fue invitada por R. Corzo tras el hallazgo del sarcófago antropoide femenino. Murió en 1994, a los 87 años. Desde entonces ninguna mujer ha vuelto a ocupar la dirección de este museo.
Del trabajo realizado por Concepción, hay que destacar la labor de innovación que llevó a cabo tanto en los criterios museográficos como en la exposición de las piezas. 
Una mujer con una gran capacidad de trabajo y una mente muy avanzada para su tiempo, que supo compaginar su labor museográfica con labores de excavación de campo. Para ello, se rodeó de un grupo de colaboradores en quienes confiaba y a quienes daba la oportunidad de avanzar y formarse, entre ellos: Martín Almagro, Francisco Giles Pacheco, J. Ramón Ramírez, Antonio Sáez y Carlos Fernández Llavré. Ellos ayudaron a Concepción con las tareas de investigación que tenía que realizar y que, por su edad, le resultaban pesadas. También dotó a sus ayudantes de credenciales que les permitían asistir a las obras y recuperar todo tipo de vestigios.
Sin duda, supo elevar la categoría de un museo provincial a los primeros niveles de su tiempo y revitalizar la arqueología gaditana como uno de los puntos de primer orden de la época.
Por eso, nuestro HOMENAJE a esta gran mujer, que supo ganarse el cariño de la población gaditana, de la que recibió multitud de donaciones de piezas, dotando así al museo como centro de conocimiento de su pasado.

Referencias:

-Concepción Blanco Mínguez, in memoriam (1994). Boletín del Museo de Cádiz.
-El Museo Arqueológico de Cádiz (1943). En Revista Geográfica Española, 13.




domingo, 25 de noviembre de 2018

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE GRANADA


En mayo, el Museo Arqueológico abrió sus puertas tras años de cierre. Desde 1917 se encuentra ubicado en la Casa de Castril, en plena Carrera del Darro. Se trata de un palacio renacentista que perteneció a la familia de Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos.
El museo, en sus inicios, estuvo dirigido por Joaquina Egüaras, posteriormente por Ángela Mendoza y actualmente por Isidro Toro. Bajo su dirección, se ha llevado a cabo un proceso de renovación y modernización de la obra museográfica.
En los últimos años, la exposición se encuentra en proceso de restauración, rehabilitación y remodelación global de todas las instalaciones, así como de las obras expuestas, y se pueden observar unas 120 piezas. A priori, los vestigios parecen pocos para la cantidad de obras del fondo del museo, pero creo que se ha querido dar prioridad a las piezas más emblemáticas. Así, en la exposición “Tesoros del Museo Arqueológico de Granada”, se recorre la historia desde los inicios de la humanidad hasta el s. XV, que muestra los objetos más originales y prodigiosos de la galería.
La exposición se distribuye en 7 salas; las tres primeras están dedicadas a la prehistoria, donde se exhibe el diente de Orce, perteneciente a un individuo infantil de hace 1.400.000 años BP.
También se exponen piezas del neolítico, entre las que destacan las sandalias de esparto, descubiertas en la Cueva de los Murciélagos, y la diadema de oro. En el mundo megalítico, destaca la Estela de Fonelas.
Hay que matizar la rica variedad de objetos que nos dejaron las diversas culturas colonizadoras asentadas en tierras granadinas, como la llamativa coraza griega. De la cultura íbera, además de los restos del ajuar funerario, inciden en la escultura del toro de Arjona y en los relieves de caballo, ambos originarios de Tras-Mulas.
La Sala VI está reservada a la antigüedad tardía y la VII a la cultura andalusí, con ricas cerámicas vidriadas, arquetas de madera, grandes jarrones y una de las piezas representativas de esta época: el astrolabio.
En el patio se exponen piezas como capiteles y estelas de época romana, antigüedades tardías y el gran mosaico de la villa de Monoragones. Se ha utilizado este espacio como prolongación de las obras expuestas; de esta forma, el patio queda integrado como un espacio más del museo.
A pesar de las limitaciones de espacio que conlleva la Casa Castril, se ha logrado un sitio ideal para resaltar determinados elementos, como techos y escaleras de acceso a espacios superiores, que adquieren protagonismo al estar exentos de objetos,  lo que da lugar a rincones diáfanos que realzan la belleza de la arquitectura del edificio.
Un espacio entrañable que no debe dejarse atrás es el mirador de su última planta, desde donde puedes disfrutar de las vistas de la Alhambra.
Mis felicitaciones a quienes han participado en el montaje y la selección de piezas. Opino que se ha realizado una exquisita selección de los objetos más relevantes de cada período.
A través de los diferentes objetos expuestos, los visitantes pueden obtener una visión general del proceso histórico de Granada y conocer un poco más de la idiosincrasia de estos pueblos, a través de sus distintas culturas.
Creo que su visita es obligatoria para quienes pasen por esta ciudad, tanto por la exquisitez de su contenido como por la joya arquitectónica que encierran sus instalaciones.


Fragmento de frontal de Homo sapiens neandertal, procedente de la cueva de la Carigüela (Piñar, Granada), 75.000-70.000 a. C.

Molar de homínido (Homo sp.). Barranco León (Orce, Granada). 1.400.000 BC.


Sandalias de esparto trenzado. Cueva de los Murciélagos (Albuñol). 5.500 -4.300 BC.

Idoloantropomorfo. El Malagón (Cúllar). 3.200 - 2.800 BC

Estela de Fonelas. Necrópolis de la Cruz del río Cogollero (Fonelas). 2.600 -2.100 BC. Está realizada sobre una laja de pizarra; formaba parte del pavimento de un dólmen.

Bajorrelieves de caballos. Santuario de Ilurco (Pinos Puente). 300 - 200 BC.

Astrolabio de Ibn Zawal. Albaicín (Granada) 1481.