viernes, 4 de marzo de 2016

CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DÓLMENES DE ANTEQUERA (Málaga-Andalucía)

En Antequera (Málaga) tenemos la necrópolis megalítica más monumental de toda Andalucía, que forma el Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera y está integrado por tres sepulcros: Cueva o Dolmen de Menga, Dolmen de Viera y, más alejado, el Tholos de El Romeral.
El Dolmen de Menga es un sepulcro cuyo propósito era albergar enterramientos colectivos. Lo que más te sorprende al entrar en este sepulcro son los  grandes ortostatos  en posición vertical,  que sirven de pilares y soporte de la gran cubierta. En un principio, esta estructura principal estaba formada por cuatro pilares, de los cuales sólo se han conservado tres. No hay otro referente en la arquitectura megalítica europea  que posea esta  magnánima monumentalidad de sus piezas.
Según la morfología de la planta, se trata de un sepulcro de corredor  que desemboca en una cámara de planta ovalada. La técnica  constructiva utilizada es la ortostática, que consiste en el uso de grandes losas de piedra, unidas entre sí con piedra seca, es decir, sin utilizar ningún tipo de mortero ni argamasa. La altura del recinto aumenta progresivamente desde la entrada hasta la cabecera, donde alcanza su máxima de unos tres metros y medio.
Uno de los ortostatos, a la entrada del corredor, tiene una serie de elementos decorativos;  algunos son de época prehistórica, como una estrella de mar , y otros  de forma  cruciforme, de edad moderna.
Detrás del último pilar, en las excavaciones realizadas en 2006, se descubrió un pozo destinado a la captación de agua, aunque este ya había sido descubierto en las excavaciones que llevó a cabo Rafael Mitjana en 1847. Aún se está investigando para determinar su naturaleza y función, ya que es algo insólito en las construcciones megalíticas.
La materia prima utilizada en la construcción de este monumento fue la arenisca, muy abundante en la geología local.
Según los últimos trabajos del profesor F. Carrión sobre la datación del dolmen mediante C-14, se han obtenido cronologías que lo sitúan entre 3790 y 3730 a. C.
Todo el dolmen está cubierto por un túmulo que lo rodea.
El Dolmen de Viera fue descubierto en 1903 por dos vecinos de Antequera, los hermanos Antonio y José Viera, de ahí el nombre;  se dedicaron a despojar la cámara funeraria  de todo tipo de material, por lo que hoy no se  conserva ningún registro.
La entrada al túmulo de Viera se accede por un corredor arquitectónico realizado en las últimas intervenciones de restauración  para la contención del túmulo, por lo que no se han conservado los ortostatos de la entrada y no sabemos cuál sería el diámetro y el volumen de la masa tumular. Uno de los ortostatos del corredor conserva pequeñas decoraciones en forma de cazoletas. El último tramo del corredor sí ha conservado perfectamente los diferentes ortostatos y aún se conservan los calzos entre los verticales y los horizontales. Se accede al interior a través de una gran piedra de arenisca, mediante una puerta perforada. La planta de la cámara es cuadrangular y está enlosada con pequeñas piedras de arenisca.
En este dolmen se han recuperado una serie de objetos que pudieron pertenecer a los ajuares, entre los que figuran un cuenco de cerámica, un vaso de piedra, un punzón de cobre, pequeñas herramientas de sílex y varias hachas de piedra pulimentada.
Según los últimos trabajos de Gonzalo Aranda sobre muestras óseas de animales de bóvidos procedentes de la colección de Gómez-Moreno, lo sitúa en la primera mitad del III milenio a.C. El sepulcro está cubierto por un gran túmulo y orientado al sureste, por lo que en los amaneceres de los equinoccios de primavera y otoño los rayos del sol  penetran en la cámara sepulcral.
El Tholos  de El Romeral está más alejado de los de Menga y Viera. También fue descubierto por los hermanos Viera. Se puede considerar un tholo de falsa cúpula. El corredor, a diferencia de los anteriores, está construido con pequeñas losas mediante la técnica de piedra seca, lo que podemos considerar mampostería. Las paredes no son rectas, sino que presentan una leve inclinación. La entrada a la cámara es adintelada. La cámara es de planta circular; está cubierta con falsa cúpula y sus paredes, ligeramente abovedadas, están construidas en mampostería y terminan en una gran losa horizontal.
Al fondo de la primera cámara se abre un vano que da acceso a un pequeño corredor que termina en una cámara circular más pequeña.
En general, basándonos en las dimensiones del sepulcro, podemos decir que en la zona debió existir una población considerable. Según los últimos trabajos de prospección, se han localizado un número apreciable de poblados o aldeas en los alrededores de los dólmenes, posiblemente pertenecientes a sociedades tribales que confirman un control del territorio. A partir del IV milenio, se van consolidando las prácticas agropecuarias y los modos de trabajo diversificados, en los que cada grupo social se especializa. La construcción de estos monumentos se vería facilitada por la paleotopografía del lugar, al tratarse de una zona muy llana, donde se podrían trasladar con cierta facilidad estos grandes bloques de arenisca.
El conocimiento de la existencia del conjunto arqueológico de Antequera se remonta a 1530, con trabajos descriptivos. No fue hasta 1547, cuando el arquitecto Mitjana y Anderson realizaron la primera intervención arqueológica en el pozo y abrieron una entrada para la colocación de una reja y su conservación.
Después, muchos arqueólogos han escrito sobre estos dólmenes y los han dado a conocer, atraídos por su monumentalidad,  y  otros han realizado trabajos de investigación. Entre ellos podemos destacar, por ejemplo: Amador de los Ríos, R. Mitjana, R. Velázquez, M. Gómez Moreno, A. Mortillet, G. Leisner, J.E. Ferrer, H. Obermaier, S. Giménez Reyna, Mergelina, etc. Todos ellos han sido referentes para el estudio del megalitismo en la Península.
Los dólmenes de Antequera han sido denominados por la administración con distintas denominaciones. Así, en 1886 fue declarado Monumento Nacional el Dolmen de Menga; en 1923, el Dolmen de Viera y el Tholos de El Romeral. Sin embargo, fue declarado en 1926 como Tesoro Artístico Arqueológico Nacional y, en 1931, pasó a ser Monumento Histórico Artístico. En 2010 aparece como Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera.
A partir de 1985 fue la Junta de Andalucía la que se hizo cargo de su protección, conservación y difusión. A raíz de entonces, se puso en marcha una serie de proyectos de investigación en los que han participado las universidades de Málaga, Sevilla y Granada. Se han ido introduciendo nuevas formas y metodologías de trabajo. El último trabajo en curso es el Proyecto General de Investigaciones “Sociedades, Territorio y Paisajes en la Prehistoria Reciente de Antequera”, aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, que se extenderá hasta 2018, bajo la dirección del Dr. Leonardo García Sanjuán, de la Universidad de Sevilla.
Este excepcional conjunto megalítico aspira a convertirse en Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO; su candidatura fue presentada en 2015. Estas obras arquitectónicas merecen ser reconocidas por esta entidad; esperemos que lo consiga y que Andalucía sume un nuevo monumento a su rico patrimonio, y que los ciudadanos sepan valorar, respetar y conservar su patrimonio arqueológico y cultural.



Cueva o Dolmen de Menga
Losa con elementos decorativos



Entrada al Dolmen de Viera




Entrada al Tholos de El Romeral





Os dejo el vídeo que ha editado la Junta de Andalucía sobre la recreación de cómo sería la construcción de los dólmenes.








2 comentarios:

  1. Los dólmenes de Antequera con espectaculares, a ver si hay suerte y los declaran Patrimonio de la Humanidad. Muy buena entrada. Un besazo.

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  2. Gracias Pepa, creo que en mayo o así se sabrá el resultado, aunque la Junta no ha protegido muy bien su Patrimonio, permitiendo las barbaridades que se ven a su alrededor, pero bueno, esperemos buenos resultados... Un beso

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