viernes, 19 de diciembre de 2025

COMPLUTUM (Alcalá de Henares-Madrid)


La Hispania romana instauró un verdadero sistema de ciudades y territorios rurales, unidos por una densa red de carreteras, así como por puertos marítimos y fluviales. Complutum se originó en una acrópolis en lo alto del Cerro de San Juan del Viso, en el s. I a. C; pero su desarrollo principal se produjo en la vega del río Henares, s. I d. C; aunque su papel se fortaleció a partir del s. III d. C.

Fue descubierta gracias a la ampliación y ensanche de la población de Alcalá de Henares (Madrid), donde tuvieron lugar las primeras excavaciones (1979-1974), y se asienta sobre una ocupación del Bronce Final y de la primera Edad del Hierro; y conserva todas las estructuras de una auténtica y avanzada ciudad romana. La ciudad se construyó en la época de Augusto y sufrió varias remodelaciones en la de Claudio y Nerón; fue abandonada en el s. IV d. C y, posteriormente, sufrió el expolio y la reutilización de material constructivo. Conserva todo el diseño urbano típico de las grandes ciudades romanas, con calles rectas sobre cuadrículas ordenadas, pórticos, foros, termas públicas, basílicas, casas privadas, cloacas, fuentes, santuario urbano, foro y regio II (barrios centrales), documanos, auguraculum, Casa de los Grifos, Casa de Hippolytus, casas señoriales como las de Baco, Leda, Cupidos, Marte, Atrio, Lucena…

La Casa de los Grifos es una de las estancias mejor conservadas del yacimiento; es una ventana abierta a la vida cotidiana romana y señorial. Su planta completa de la domus nos muestra la arquitectura doméstica, los ajuares empleados por sus habitantes y, sobre todo, la rica decoración pictórica que adornaba la mayoría de las estancias de la casa.

La casa tiene un peristilo organizado en torno a un patio central, rodeado por un pórtico (peristylum), y en torno al cual se desarrollan las distintas estancias. El jardín porticado, con una fuente central, estaba rodeado de estancias con diversas funciones: de uso personal, locales comerciales, un bar de comida rápida y una fábrica de metales y vidrio.

En Complutum hay testimonios de una intensa actividad agrícola y ganadera. La actividad agrícola se basaba en el cultivo de cereales, como el trigo y la cebada, así como en el de legumbres y verduras. Los cultivos básicos eran la vid y el olivo. La cabaña ganadera consistía en bueyes, vacas, ovejas, cabras, cerdos, caballos, asnos y gallinas. Además de los recursos marinos y las factorías de salazones en la costa, en las áreas fluviales se practicaban diversas técnicas de pesca, desde la caña y el anzuelo hasta las redes.

Complutum es ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1998 y Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid desde 1992.

En este yacimiento se han realizado varias tesis doctorales que han permitido conocer el rico urbanismo que presenta, desarrollado en 60 ha. La primera la llevó a cabo Dimas Fernández Galiano en 1984 y puso de relieve la rica vida privada de las domus del interior de la península, en los s. III y IV d. C. Después se leyeron las de Sebastián Rascón y Ana Lucía Sánchez que estudiaron la Casa de los Grifos y la Casa Hippolytus.


Referencias:

-Arturo Ruiz Taboada, 2020: "Tras las huellas de la ciudad perdida de Cumplutum: un proyecto de excavación, investigación, conservación y difusión del patrimonio". Revista anual de Humanidades y Ciencias Sociales. Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, n.º 74.

-Dimas Fernández-Galiano, 1984: Cumplutum I. Excavaciones. Excavaciones arqueológicas en España. Ministerio de Cultura. Madrid.

-Sebastián Rascón Marqués y Sánchez Montes, 2014: "Urbanismo de la ciudad romana de Cumplutum (Alcalá de Henares, España)". XVIII, CIAC: Centro y periferia en el mundo clásico, pp. 1683-1687. Mérida.












martes, 21 de octubre de 2025

LA REVOLUCIÓN DE LAS INVISIBLES

 

LA REVOLUCIÓN DE LAS INVISIBLES

Autor: SANDRA FERRER

Editorial: Principal. 2022, pp 618., ISBN: 978-84-18216-52-7

 

Voy a hablar de un libro que, aunque no tiene bases arqueológicas, sí me parece muy interesante y necesario leerlo, porque nos cuenta las historias de España a través de las mujeres: mujeres invisibles que nos invitan a profundizar y a actuar para construir una sociedad más justa y solidaria.

Sandra Ferrer Valero es licenciada en periodismo y se dedica a la divulgación histórica en femenino, con el objetivo de visibilizar a las mujeres del pasado. 

Es un libro estructurado en 41 capítulos que abarca toda la cronología histórica, desde la prehistoria hasta el siglo XXI. A través de la literatura histórica, la autora se ha servido de un material preciso para dar visibilidad a las mujeres invisibles, mostrar sus experiencias y otorgar sentido a la identificación. Este tipo de lecturas nos sirve para generar conciencia y fomentar la inclusión y la igualdad de género en nuestra sociedad.

Es una novela con una narrativa sencilla y envolvente, y, sobre todo, con la capacidad de propiciar una reflexión general en el lector. No es un libro con una temática novedosa, pero sí aborda el tema de las mujeres invisibles con una infinita y profunda sensibilidad, porque, a través de sus historias individualizadas, se les ha dado voz a aquellas personas que han sido desplazadas al olvido.

Su lectura es fundamental para entender cómo las mujeres, al ser “invisibles”, han estado influidas por políticas y proyectos que, en muchos estudios e investigaciones, no consideran sus necesidades y vivencias.



jueves, 25 de septiembre de 2025

LA GRUTA DE GARGAS (Aventignan-Francia)

 La Gruta de Gargas se encuentra en el municipio de Aventignan, en Francia, a una altitud de 600 m, en un promontorio prepirenaico, desde donde se divisa todo el valle de la Neste d’Aure. La cavidad se compone de dos partes. La gruta inferior (Gargas I) es muy ancha, alta y adornada con construcciones de estalagmitas, con hileras de pilares, pilas y cavidades del terreno donde el agua circula en periodos húmedos.  La gruta superior (Gargas II), llamada así porque se sitúa en un nivel más elevado, y con el suelo repleto de cuencas de calcita llamadas "gours". 

La comunicación entre las dos, estrecha en los tiempos prehistóricos, se obstruyó; se restableció este pasillo perforándolo artificialmente, es decir, se mejoró la conexión entre una cueva y la otra mediante un túnel. La visita se inicia en la entrada superior y se sale al exterior por la inferior, por motivos de conservación, para minimizar el deterioro de las pinturas. Al subir escaleras, el cuerpo produce y exhala más dióxido de carbono (CO2), se desprende más calor al ambiente y la circulación del aire se intensifica.

El doctor Félix Garrigou fue el primero en dar noticias de la gruta por la riqueza de huesos fósiles de especies animales que encontró allí, especialmente del gran oso de las cavernas (Ursus spelaeus). También señala la presencia de hogares y herramientas prehistóricas. Posteriormente, Félix Régnault descubre una red de galerías y comienzan los primeros sondeos arqueológicos, en los que se encuentran las primeras manos pintadas. 

En 1911, el abad Henri Breuil, el doctor Cartailhac y H. Neuville reanudaron los sondeos y las futuras excavaciones que han demostrado una interesante estratigrafía de ocupación de Gargas por las sociedades prehistóricas durante la última glaciación de Würm. 

La primera cultura con la que nos encontramos es el Musteriense, que se refugia de los rigores climáticos. El Chatoperroniense, el Auriñaciense y el Perigordiense registran una acumulación muy rica, repleta de hogares y de utensilios de piedra, como buriles, punzones y raspadores… Se cree que las cuevas fueron utilizadas por Homo sapiens entre 28.000 y 24.000 años antes del presente.

Los habitantes de la cavidad se alejaron de la entrada donde llevaban a cabo su vida cotidiana y se adentraron en las profundidades de la gruta para realizar diferentes pinturas y grabados en las paredes y en rincones escondidos. El arte parietal es una riqueza inmensa de la vida y del pensamiento de nuestros ancestros. Contiene dos elementos diferentes, pero de la misma época: las manos pintadas, los grabados y las pinturas de animales.

Las representaciones de animales en la pintura son numerosas y variadas; podemos apreciar el bisonte, el buey, los caballos, los íbices, los alces, el ciervo, los mamuts, las aves, el cuervo, el jabalí, el oso… Su representación nos permite observar la evolución de las condiciones climáticas durante su ejecución. 

En un principio, el clima fue templado, lo que dio lugar a una vegetación de estepa con arbolado. Se fue haciendo cada vez más frío y más nevoso, por lo que los ibices descendieron de las montañas hacia los valles y las planicies, mientras que los alces y los mamuts, animales de países fríos de la tundra y de la taiga, vinieron a vivir a las cercanías de la gruta. Posteriormente, el clima se suavizó con la vuelta a la estepa del arbolado; los alces y mamuts desaparecieron, y los bueyes, bisontes y caballos continuaron presentes.

Lo que verdaderamente destaca de Gargas son las pinturas de las manos, que constituyen una visión espectacular: algunas son visibles para el visitante, otras están ocultas por encontrarse en accesos difíciles, algunas están completas y otras han sufrido amputaciones de dedos o deformaciones. Las primeras manos pintadas fueron descubiertas por Félix Régnault, Breuil y Cartailhac. También por Salhy y C. Barrière. En total, 231 manos de diferentes colores: negros, rojos, ocres y blancos. Por sus dimensiones, permite atribuir estas manos a adultos masculinos, a mujeres, adolescentes y niños.

La técnica utilizada en la pintura de manos fue la proyección de líquido de color, soplado con la boca, sobre la mano pegada a la roca. Todas las manos se distribuyen en 10 conjuntos en la primera sala de la gruta inferior. Los paneles 6 y 8 son los más importantes; el panel 8, situado en la pared izquierda, al fondo, comprende 43 manos, negras, rojas y bistres. 

Otro de los conjuntos importantes se encuentra más lejos, en la sala III, al interior y al dorso de una masa rocosa hueca, revestida de estalagmitas, llamada por esta razón "Santuario de las manos".  A la izquierda de la entrada se ve la bella mano izquierda negra, privada de dos falanges en los cuatro dedos, llamada la "mano del nicho". El interior presenta 32 manos negras y rojas. 

En esta gran sala inferior se han realizado varios sondeos arqueológicos, tanto por Breuil en 1919 como por Cristina San Juan-Foucher y Pascal Foucher, desde 2004, que han revelado huellas de ocupaciones domésticas. Entre los descubrimientos se encuentran huesos de animales, herramientas prehistóricas y restos antropológicos. En esta sala de la cavidad abierta, ampliamente al aire libre, los grupos humanos disponían de iluminación natural, por lo que posiblemente la cavidad funcionaría como santuario, pero también como lugar de refugio estacional durante las migraciones.

Antes de hacer la visita a la cueva, puedes pasar por el Centro de Interpretación Digital Nestploria, un espacio museístico que revela los secretos de la prehistoria: pantallas táctiles, grandes mesas digitales y películas atmosféricas, que constituyen toda una gran puesta en escena digital. Dentro de la cueva no se pueden tomar fotos. Las fotos del post provienen de internet.










lunes, 25 de agosto de 2025

DESIGUALDAD. UNA HISTORIA GENÉTICA.



DESIGUALDAD. Una historia genética. 

Autor:  CARLES LALUEZA-FOX.

 Editorial: Crítica. 2023, pp 227., ISBN: 978-84-9199-475-6

Aunque Desigualdad se publicó en 2023, ya va por la 2ª edición; es un libro que está presente en nuestras lecturas y me ha parecido muy interesante incluirlo en este apartado. Además, puede venir muy bien para quienes se estéis introduciendo en el mundo de la genética y, sobre todo, en cómo se llevan a cabo los análisis del ADN en sociedades del pasado. A pesar de que es un libro con un fuerte componente biológico, se vale de las evidencias arqueológicas para determinar aspectos clave de la vida de nuestros antepasadosCarles Lalueza es director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona e investigador del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona; su campo de estudio es la paleogenética, es decir, la recuperación y análisis de genomas antiguos

El libro está estructurado en siete capítulos, que comienzan con la era de la desigualdad y terminan con el futuro de la desigualdad; en el Prefacio, Carles hace hincapié en cómo su mujer le recriminaba, con buen criterio, que trataba los temas del pasado desde una perspectiva masculina, cuando la mitad de la población está compuesta por mujeres. El autor parte de una idea muy clara: la migración, y no solo la propagación de las ideas, fue un fenómeno muy frecuente en el pasado y, de hecho, las poblaciones humanas modernas se fueron formando mediante capas sucesivas de ancestros genómicos diferentes asociados a estas migraciones. Así, él se dio cuenta de que los nuevos estudios genéticos estaban destapando las numerosas capas de desigualdad existentes en las sociedades pasadas, desde los potenciales sesgos de género que descubrimos en estas migraciones hasta las estructuras sociales implementadas para mantener dichas desigualdades, a la vez que nos ayudaban a encontrar pruebas en los cementerios que relacionaban la riqueza y el estatus social con el sexo, el parentesco y la ancestralidad. Por eso, la HISTORIA, transcurrida hasta el presente, es una historia de desigualdad que modeló los genomas de la humanidad; pero también proyecta una larga sombra sobre el futuro de la sociedad.

Los estudios de ADN han significado un antes y un después en el análisis del pasado; en el ámbito de la paleoantropología, han permitido ampliar el repertorio de especies humanas. Gracias a estos estudios genéticos, que han influido en la formación de las sociedades del pasado, podemos conocer muchos más aspectos sistémicos de nuestros antepasados, por ejemplo, determinar que la desigualdad tiene consecuencias genéticas que pueden transmitirse tanto en las poblaciones de estudio como a través de las generaciones posteriores. Por eso, Carles, en este libro nos habla de las desigualdades que se han dado en el pasado, pero que, sin embargo, son esenciales para entender las que tenemos en el presente.

Hoy en día, la desigualdad la vivimos como un gran enfrentamiento tanto en nuestra organización social como en nuestro ámbito personal. Porque la desigualdad no se nos presenta como unidireccional, sino que tiene muchas facetas (sociales, económicas, educativas…). Por eso, Carles puntualiza que “la desigualdad es hoy día uno de los mayores desafíos de nuestra organización social; pero no es un fenómeno nuevo y ha dejado marcas genéticas en nuestros genomas a lo largo de la historia”.

Una lectura muy recomendable para un público amplio que no esté relacionado o familiarizado con las investigaciones en el campo de la genómica, pero gracias a su lectura fluida y de fácil comprensión, el autor consigue adentrarte en una serie de análisis que te permiten mirar más allá de lo que los huesos, por sí solos, te cuentan y te sumergen en las historias pasadas y futuras.

 


jueves, 21 de agosto de 2025

HERRAMIENTAS ÓSEAS MULTIFUNCIONALES REALIZADAS POR NEANDERTALES PROCEDENTES DEL LEÓN CAVERNARIO (PANTHERA SPELAEA).

 

Recientemente se ha publicado en la revista Scientific Reports un artículo sobre la cueva Scladina (Andenne, Bélgica), llamada así por el hallazgo de los restos de un niño neandertal en muy buenas condiciones de conservación. Con una antigüedad que oscila entre 80-127 mil años (Pleistoceno).

La cueva, ubicada en el margen derecho del valle del río Mosa, entre Andenne y Namur, ha sido objeto de estudios arqueológicos desde 1978. El yacimiento presenta una secuencia estratigráfica bien conservada que comprende 120 capas y abarca aproximadamente 400.000 años. Durante dos décadas se ha profundizado en la comprensión de la dinámica sedimentaria, la historia paleoambiental y la cronoestratigrafía de la cueva.

Los resultados de este estudio se centran en el conjunto arqueológico de la Unidad 5, correspondiente al tecnocomplejo Musteriense, asociado a poblaciones neandertales del Paleolítico Medio.

El conjunto de herramientas se compone principalmente de artefactos de sílex, tanto de materia local como de materia foránea; la cadena operativa se basa en la preparación de núcleos y en la producción sistemática de lascas. Las piezas retocadas incluyen raspadores, muescas y denticulados. Estas herramientas fueron elaboradas in situ. La presencia de 29 retocadores de hueso dentro del conjunto arqueológico 5 nos indica que uno de ellos fue elaborado a partir de restos de oso cavernario (Ursus spelaeus) y apunta a un conjunto de herramientas complejas que integraban tecnologías líticas y óseas.

Los análisis zooarqueológicos de la Unidad 5 indican que los neandertales cazaban principalmente rebecos (Rupicapra rupicapra), pero también procesaban una amplia gama de pequeños mamíferos hasta megafauna (rinoceronte lanudo, reno, caballo, bisonte…). Entre los carnívoros destacan el lobo (Canis lupus) y el zorro (Vulpes vulpes), pero el objetivo de este estudio es que, entre los restos modificados por los neandertales y utilizados como herramientas, se encuentren varios huesos del león cavernario.

El hallazgo, realizado en la Unidad 5, constituye la evidencia más temprana conocida de herramientas óseas fabricadas con restos de león cavernario. Las cuatro piezas registradas fueron elaboradas a partir de la misma tibia del león cavernario y demuestran un moldeado deliberado, fracturación y posterior reutilización como retoques, lo que confirma aún más la complejidad de las prácticas tecnológicas de los neandertales.

A pesar de la diversidad taxonómica de las materias primas, incluyendo Ursus spelaeus, Panthera spelaea, Bos sp., Rangifer tarandus…, las dimensiones de los retocadores se mantuvieron constantes, lo que indica que el tamaño, la forma y la integridad del hueso fresco fueron los criterios principales para la selección. Esto nos invita a pensar que los neandertales seleccionaban huesos frescos, a veces remodelándolos, para cumplir con requisitos funcionales específicos. El análisis morfométrico de todos los retocadores encontrados revela que los neandertales emplearon un retoque estandarizado en la elaboración de herramientas.

Con este hallazgo, se demuestra que estos grupos humanos desarrollaron una tradición tecnológica en la que los huesos de grandes carnívoros se seleccionaron, se trabajaron y se reutilizaron con criterios funcionales bien definidos. Los neandertales no sólo competían con los leones, sino que también los utilizaban como un recurso más de la naturaleza.

Referencia:

- Abram, Gregory, et al. 2025: “Earliest evidence of Neanderthal multifunctional bone tool production from cave lion (Panthera spelaea) remains.” Scientific Reports, 15.1: 24010.

 

Situación de la cueva de Scladina en el valle del Mosa, al sur de la actual Bélgica. Fuente:

Tibia izquierda de león cavernario. Fuente: Abrmas et al.2025


La recomposición de las piezas Sc 1982-345-25 y 1986-1278-160 permite reconstruir un fragmento de la diáfisis de una tibia izquierda. Fuente: Abrams et al. 2025

Análisis de espectroscopía de rayos X de energía dispersiva (EDx), realizado con una inclusión lítica incrustada. Fuente: Abrams et al. 2025

Cuatro  de los retocadores de huesos hallados en la cueva de Scladina. Fuente: Abrams et al. 2025

Refacción de las piezas óseas. Fuente: Arams et al. 2025.




Recreación. Midjourney/Erica Couto.




sábado, 9 de agosto de 2025

HACE 1,95 MILLONES DE AÑOS LOS HIMÍNIDOS ESTABAN EN EURASIA.

 

Los últimos trabajos realizados en Grãunceanu (Rumanía), publicados en Nature Communications, determinan que en Europa, hace 1,95 Ma, ya había evidencia de actividad homínida, en forma de huesos con marcas de corte. Este yacimiento, situado en Graunceanu, en un valle al sur de los Cárpatos, se empezó a excavar en 1960. Es uno de los depósitos del Pleistoceno templado mejor conocidos de Europa central y oriental.

Hasta ahora, la evidencia más antigua de los homínidos estaba en Dmanisi (Georgia), hace 1,8 Ma, aunque había pequeños rastros dispersos por toda Eurasia; lo que prevalecía eran los restos de Dmanisi, porque aquí se encontraba una gran cantidad de restos de homínidos, así como restos líticos y evidencias de modificaciones de restos animales por parte de estos homínidos.

Los restos de este estudio de Grãunceanu presentan marcas de corte y una estimación de edad mediante el método U-Pb de alta precisión de 1,95 Ma. También se han realizado análisis de isótopos estables de oxígeno y carbono de alta resolución en el maxilar de un caballo, que sugieren que Grãunceanu habría sido relativamente templado y estacional, lo que demuestra una amplia tolerancia al hábitat para estos homínidos. Del análisis tafonómico se desprende que hay veinte restos óseos de animales que presentan marcas de corte; de ellos, siete fueron clasificados con evidencia clara (perfilometría 3D). Estas marcas se observaban en las tibias, mandíbulas y húmeros de artiodáctilos y carnívoros, procedentes de actividades de despiece y de extracción de carne.

Los 31 taxones identificados están repartidos entre mamuts, bóvidos, cérvidos, jirafas, équidos, rinocerontes, carnívoros, roedores y avestruces…

Este nuevo hallazgo vuelve a abrir el debate sobre la dispersión de los homínidos en Eurasia, un debate que siempre ha estado sometido a una serie de desafíos, como la falta de dataciones, la escasez de investigación en algunas regiones y las adscripciones de los conjuntos líticos.

A pesar de las 49 localidades repartidas por estas regiones, los yacimientos muestran una combinación de fósiles de homínidos, conjuntos líticos y evidencias de marcas de carnicería, pero sólo unos pocos presentan los tres indicadores.

Grãunceanu tiene uno de esos tres indicadores que son evidencia de las marcas de corte en los restos de fauna por parte de los homínidos, pero le falta la presencia de restos de homínidos y de líticos in situ. Este hallazgo nos indica que los homínidos estaban más extendidos por Europa de lo que se pensaba inicialmente y que su presencia podría haber sido intermitente. 

Referencia:

-Sabrina C. Currn et al., 2025: Hominin presence in Eurasia by at least 1.95 million years ago. Nature Communications, 16, 836.

 

 

Los yacimientos en azul tienen una antigüedad de 2 millones de años. El recuadro inferior izquierdo muestra las ubicaciones de los yacimientos analizados en el estudio. Crédito: Curran et al., 2025.

Especímenes de fauna con marcas de corte de hace 1,95 Ma, hallados en Graunceanu. Crédito: Curran et al., 2025.

lunes, 4 de agosto de 2025

LO QUE EL CUERPO NOS CUENTA

 


 “LO QUE EL CUERPO NOS CUENTA. Un recorrido físico y político de las mujeres desde la prehistoria hasta hoy".

Autora: MARGA SÁNCHEZ ROMERO

Editorial: Destino. 2025, pp 300., ISBN: 978-84-233-6771-9.

 

En el año 2022, Marga Sánchez Romero nos cautivó con su libro "Prehistorias de Mujeres", un libro divulgativo que nos enseña a mirar a las mujeres desde otras perspectivas, a visibilizarlas.

 Nos puso en aviso de los diferentes mitos que se han venido difundiendo sobre la figura de la mujer en la prehistoria y demostró que las desigualdades existentes entre mujeres y hombres no eran naturales ni biológicas, sino culturales, es decir, construidas; al fin y al cabo, una desigualdad es siempre una opción social.

Ahora, Marga, arqueóloga de formación y catedrática de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, con un pensamiento basado en la evidencia científica y aplicando en todo momento la perspectiva de género, nos trae una nueva obra divulgadora: un ensayo sobre el cuerpo de la mujer en sus diferentes relatos históricos.

El libro presenta una introducción en la que la autora nos explica por qué ha escrito este libro, y la realidad es muy sensata, para seguir conociendo a las mujeres de la prehistoria, lo cual es lo mismo que decir a nosotras mismas, pero sin perder de vista el análisis arqueológico. Y también, cómo se ha utilizado el cuerpo de la mujer en la prehistoria para contarnos y reflexionar sobre cómo las estrategias culturales han utilizado algo tan íntimo y cercano como nuestro cuerpo para sustentarlas. 

El eje principal del libro es, por supuesto, el cuerpo de la mujer (26 capítulos); pero también aborda otros aspectos estrechamente relacionados con él y de gran relevancia para el conocimiento sobre cómo se ha utilizado este cuerpo como dominio y como instrumento de discriminación hasta nuestros días; sin olvidar la resistencia, la reacción y la transformación de la realidad. A raíz de ahí, nos van surgiendo preguntas a partir de los análisis científicos que no nos hemos hecho antes y nos van dando respuestas sobre la vida de las mujeres, que, de otro modo, seguirían enterradas, esperando nuevos avances. De esta forma, vamos construyendo nuestra identidad y nuestra pertenencia a un grupo a través de los patrones culturales.

Se adjunta, al principio, una tabla de datación, muy didáctica y bien estructurada, que nos permite comprender mejor en qué período histórico se sitúan los yacimientos mencionados en el libro. La bibliografía no es una bibliografía al uso, sino que la autora la va comentando capítulo por capítulo.

Es un libro totalmente inclusivo, algo muy novedoso en nuestra arqueología. La autora ha querido visibilizar la existencia de personas con discapacidad, en todas las sociedades humanas de cualquier período histórico, así como la infancia, la vejez, en una palabra, contar y explicar las formas de vida, de producción y de relación que han vivido las mujeres hasta ahora, es decir, contar su historia, que hasta ahora no se había contado aún; porque si no se habla de socialización, de crianza, de alimentación, de cuidados, de salud, de género, de reproducción, de envejecimiento no estamos haciendo una historia completa. Algunos son temas muy complejos, pero a través de los enterramientos nos adentramos en aspectos tan significativos como los afectos, la identidad de género, las relaciones familiares y la construcción y el mantenimiento de la memoria.

Sin lugar a dudas, una lectura obligada y muy necesaria para conocer cómo era la vida de las mujeres en el pasado, contada con gran sensibilidad. Es una obra necesaria: tenerla presente en nuestras investigaciones por la cantidad de datos científicos que nos aporta.

En definitiva, Marga Sánchez Romero, con este libro, ha pretendido ahondar en el conocimiento de cómo el cuerpo femenino nos determinaba, no solo en las sociedades del pasado, sino también en la actualidad, a ser utilizado como instrumento para hacer política, forjar identidades y fortalecer desigualdades. Ella siempre nos habla desde la prehistoria (del Paleolítico a la Edad de los Metales), pero su pensamiento y sus deliberaciones pueden aplicarse a la sociedad en la que vivimos. 

 


domingo, 27 de julio de 2025

HACE 125.000 AÑOS, LOS NEANDERTALES PROCESABAN LA MATERIA GRASA DE LOS HUESOS DE ANIMALES


En la revista Science Advances se ha publicado un artículo sobre las estrategias de subsistencia de los neandertales en Alemania central, en concreto en el yacimiento de Neumark-Nord 2 (ya mencionado en otra entrada).

Hace 125.000 años, los neandertales extraían la grasa ósea de los huesos de animales grandes mediante el calor y el agua, es decir, mediante la cocción.

Que los grupos de cazadores-recolectores consumían la grasa animal y la médula ósea de los huesos de los animales (se fracturaban los huesos para extraer su médula ósea) era un hecho bien conocido entre las sociedades del paleolítico superior (la grasa es una materia alimentaria con un gran aporte calórico).

Lo más llamativo de este estudio es que se han procesado 172 animales, principalmente mamíferos, como caballos, ciervos y uros, en un asentamiento a orillas del lago, para almacenar su grasa. Los neandertales organizaban sus cacerías para transportar los animales al lugar del asentamiento, donde se acumularon en un corto periodo de tiempo y en un área notablemente pequeña, de sólo 50², para dar paso al procesamiento de la grasa.

En este depósito se han detectado varias zonas con diferentes áreas de trabajo: en una se procedía al despiece de los animales, en otra al procesamiento de elefantes de colmillos rectos y en una tercera, a la extracción de la grasa, que sería ya un área especializada. En definitiva, este estudio revela que los neandertales tenían una planificación y organización del trabajo, así como diversas actividades, como el procesado, la acumulación y la reserva de alimentos, es decir, de la materia grasa para su posterior consumo.

Los trabajos están dirigidos por arqueólogos de MONREPOS (Centro de Arqueología Leibniz, Alemania) y de la Universidad de Leiden (Países Bajos).

Referencia:

-Kindler, L., et al., 2025: Large-scale processing of within-bone nutrients by Neanderthals, 125.000 years ago. Science Advances 11 (27).


Ubicación de Neumark-Nord 2 (Alemania).


Ejemplos de marcas de corte en el conjunto faunístico de NN2/2B. Crédito:Leiza-Monrepos. 

Ejemplos de huesos completos y de huesos fracturados en pequeños fragmentos. Crédito: Leiza-Monrepos


Ejemplos de huesos fracturados. Crédito: Leiza-Monrepos


Ilustración de "fábrica de grasa".  Crédito: Leiza-Monrepos

martes, 15 de julio de 2025

LOS PETROGLIFOS

 La piedra es el material más antiguo utilizado por los grupos humanos; sin embargo, piedra se refiere a cualquier fragmento de material mineral que haya sido trabajado o modificado por los grupos humanos, y el término roca se utiliza para describir un material o sustancia dura y sólida formada por una asociación de minerales y no modificada por la acción humana.

Pues bien, estas piedras fueron utilizadas por las sociedades humanas para representar un conjunto de grabados rupestres, casi siempre al aire libre; se llevaba a cabo mediante la técnica de someterlas a la abrasión o rayarlas; de esta forma, nuestros antepasados se comunicaban mostrando una historia. Su simbología es compleja y difícil de interpretar. Por eso, tenemos que recalcar que sobre el mundo de los petroglifos hay muchas hipótesis y que todas ellas hay que tomarlas con precaución.

En España encontramos muchas evidencias de estos grabados, sobre todo en la zona de Galicia, pero hoy nos vamos a centrar en los de La Palma (Canarias). Los primeros habitantes de La Palma, los benahoaritas o aborígenes (llegaron a la isla en torno al s. II a. C., procedentes de África) vivían en cuevas y cabañas y no conocían la navegación. Tenían una economía principalmente de tipo pastoril; eran pastores trashumantes. Su cabaña ganadera (cabras, ovejas, cerdos…) servía no solo para su subsistencia, sino también para la obtención de una gran variedad de utensilios necesarios en la vida cotidiana de una comunidad, como vestidos, mantas y calzado. El control de las manadas se realizaba con perros. El suministro de carne procedía de la ganadería doméstica, que sacrificaba a lo largo del año. Pero también practicaron la xinofagia (consumo de carne de perro y gato), que pudo ser ritual o bien consumida durante períodos de catástrofes naturales, en los que se carecía de alimentos. Cuando llegaba la época estival, en la que la carne era más escasa, se practicaba la pesca.

Una de las hipótesis más aceptadas en esta zona sobre la interpretación de los petroglifos es que en los santuarios se realizaban ritos de lluvia. El agua era un recurso vital para la supervivencia de los antiguos palmeros; su abundancia o escasez marcaba el ritmo de sus actividades cotidianas. Así, el agua era un elemento esencial que garantizaba la supervivencia de las personas y los animales domésticos, puesto que su abundancia o escasez marcaba los ritmos de la vida cotidiana. El agua significa vida, pastos, comida, fertilidad, fecundidad, abundancia, futuro, etc.

En La Palma se han registrado más de quinientas estaciones de grabados de tipo geométrico. Este tipo de petroglifo geométrico constituye, entre los aborígenes, una de las manifestaciones prehispánicas más interesantes y espectaculares de la Isla. El primer grabado que se encontró en ella data de 1752, en la cueva de Belmaco (Mazo); su paralelo más próximo se encuentra en el noroeste de África.

La Caldera de Taburiente es la zona donde más se concentra la actividad del pastoreo desde hace dos mil años. De ahí que muchos de los yacimientos registrados se encuentren en la parte superior de los lomos que conducen a los campos de pastoreo estacionales de la cumbre. En estos campos de pastoreo estivales existen innumerables paraderos pastoriles (puestos de vigilancia y control de las manadas de ovicápridos), asociados a los grabados rupestres, casi siempre concentrados en torno a diques, resaltes rocosos o lugares elevados desde los que se dominaban amplias extensiones de terreno. Algunos petroglifos están colocados de forma estratégica, de manera que resultan claramente visibles para quienes transitan por esos parajes, indicándoles los diferentes puntos de agua, así como las sendas pastoriles, los campos de pastoreo, las demarcaciones territoriales, etc.

A ello hay que añadir que también podría vincularse a marcadores topográficos, como, por ejemplo, los denominados “soliformes”, que podían representar los distintos asentamientos que se denominaban desde allí, los pastizales que tenían asignados y los senderos para llegar hasta ellos. Estos soliformes (círculos radiados) también podrán vincularse con símbolos solares o lunares, como determinadas espirales.

Las fuentes naturales de la isla, sobre todo las que no se secan nunca, albergan algunas de las estaciones de grabados rupestres más grandes y vistosas. Estos lugares eran una especie de santuarios a los que se acudía para pedirles a sus dioses que les mandaran las lluvias deseadas.

La temática de los petroglifos está bien diferenciada respecto a los motivos realizados mediante la técnica del picado, destacando los grupos de cruciformes, reticulado, naviformes, dameros, signos alfabetiformes, zoomorfos, etc. Asimismo, sobresalen los trozos rectilíneos paralelos, en horizontal o en vertical, que se ubican en afloramientos rocosos o en rocas sueltas, situados, como hemos comentado antes, junto a los senderos y las fuentes, en medio de los cercados asociados a asentamientos pastoriles, en los campos de pastoreo y de alta montaña. Tenemos que decir que los grabados rupestres de la isla se realizaron sobre todo tipo de materiales, aunque la gran mayoría de los paneles se sitúan sobre rocas y afloramientos basálticos, así como sobre fonolita y granzón compacto. También encontramos representaciones de espirales y de semicírculos concéntricos en las vasijas de cerámica.

La Palma, aparentemente, es una isla alejada en medio del atlántico pero, sin embargo, conserva un rico patrimonio histórico-arqueológico, que han sabido conservar y poner en valor, gracias a los trabajos que se han venido realizando con los diferentes proyectos de investigación como Corpus de Grabados Rupestres de La Palma, llevado a cabo en la década de los años 80 y 90 del siglo pasado; así como diferentes Cartas Arqueológicas, Preparque de La Caldera de Taburiente en 2022-2024. A raíz de la apertura del Museo Arqueológico Benahoarita (MAB) en 2007, se han venido realizando labores de conservación y protección de los nuevos hallazgos de petroglifos dispersos por toda la Isla.

 

Círculos concéntricos adosado (Garafia)


Grabado por ambas caras con semicírculos concéntricos y meandriforme (El Paso).






domingo, 15 de junio de 2025

VILLA ROMANA DE LOS TÉRMINOS (MONROY-CÁCERES)

 

La dehesa es un paraje en el que la acción humana ha intervenido en la naturaleza; es decir, un ecosistema que se ha conservado muy bien a lo largo de los siglos. Si a estos bosques, poblados de encinas, alcornoques, robles…, le sumamos el ir y venir de los carboneros, abejarucos, rabilargos…, entonces es el marco ideal para visitar la villa romana de Los Términos; eso sí, muy temprano: el sol aprieta en la dehesa.

La provincia de la Lusitania se extiende por Extremadura y por la zona centro-sur de Portugal y fue conformada en tiempos de Augusto. La expansión que trajo la romanización a la zona se evidencia en el establecimiento de ricas villas para la explotación agrícola y ganadera; es decir, se fueron expandiendo las villas por la zona para la romanización de los campos y el medio rural.

A pocos kilómetros de la población de Monroy se encuentra la villa romana de Los Términos, llamada así por su cercanía a la línea que separa los términos de Monroy y Talaván. Los primeros hallazgos se produjeron en los años setenta del siglo pasado, gracias a la inquietud de dos historiadores locales, Santiago García y José María Sierra, quienes elaboraron la Carta Arqueológica de la zona. El profesor Francisco Jordá Cerdá, en esa fecha profesor de la Universidad de Salamanca, inició los trámites para que se realizasen las primeras excavaciones y, en 1971, se inició la primera campaña dirigida por D. José Rodríguez Hernández, también de la Universidad de Salamanca.

En el año 1981, se reanudaron las excavaciones bajo la dirección del Dr. Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, de la Universidad de Extremadura. Las campañas de excavación duraron hasta 1985.

El asentamiento se sitúa sobre dos colinas separadas por el arroyo Aguzaderas, que lo divide en dos partes: una, la pars urbana, sobre la colina sur, y la pars rustica, sobre la colina norte, dos zonas bien diferenciadas. En la colina sur se sitúa la zona residencial (s. IV d. C.), es decir, la destinada a las dependencias del señor y su familia, así como a los campesinos y siervos. En este conjunto de viviendas se conservan el comedor (triclinium), el salón (tablinum), las habitaciones (cubícula) y la cocina… Esta zona residencial se distribuía en torno a un patio central (peristilo) rectangular y varias salas absidales que conservaban mosaicos y que, a día de hoy, han sido expoliados y destruidos, al igual que capiteles, fustes de columnas, lápidas y un patio porticado rodeado de columnas, de las que sólo se conservan tres de mármol. A esta zona señorial se incorporan las termas, talleres, almacenes y dependencias de los trabajadores y colonos, con estructuras típicas de las viviendas romanas. Se conserva multitud de tégulas, baldosas de barro y lajas de pizarra que servían como pavimento. Los muros se construyeron con bloques de cuarzo blanco y pizarra, materiales muy abundantes en la zona, unidos con barro o con mortero de cal y arena. Las habitaciones más importantes estaban recubiertas de estuco y también se emplearon ladrillos, tégulas y opus signinum.

La zona norte se destinaba a las actividades agropecuarias y artesanales, así como al alojamiento del personal que trabajaba en la explotación.  El personal vivía en habitaciones de mala calidad constructiva, escasamente ventiladas y dotadas de un simple hogar; este estaba construido en ladrillo y delimitado con lajas de pizarra. En esta zona se concentraba la producción del cereal, que constituía la base de la economía de la villa; de ahí la importancia de su conservación y del almacenaje del grano. Parte del cereal cosechado se guardaba en una habitación llamada hórreum o granero, situado en la zona más alta de la colina. Se trata de una estructura rectangular sobre la que se disponía un pavimento de lajas de pizarras. Éste se encontraba elevado con respecto al suelo natural mediante una cámara de aire. El edificio constaba de muros de madera y una cubierta de material vegetal; por ello, se encontraba aislado del resto de los talleres, que utilizaban el fuego. En esta zona también se situaban las cuadras, los establos para los animales y el almacén donde se guardaba la lana. Debido a las evidencias de que se han hallado peines de hierro para cardar la lana, así como cencerros para las ovejas, estos fueron fabricados en el fogón de la villa.

La villa de Monroy disfrutaba de una excelente ubicación, ya que se encontraba cerca de Norba Caesarina y Emérita Augusta y también estaba muy cerca de la vía de la Plata, lo que le garantizaba comercio e intercambio con las villas de la zona.

Sin lugar a dudas, una magnífica villa, que hasta la fecha hay muy pocas excavadas, en su integridad, y que se ha conservado bastante bien, a pesar de todas las adversidades que ha sufrido a lo largo de estos años, pero parece ser que la Junta de Extremadura ha sabido conservar, como viene haciendo, bastante bien su patrimonio;

Referencias:

-Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, 1984: La vida rural romana en Extremadura. Ed. Universidad de Extremadura. Cáceres 1984.

-Enrique Cerrillo Martín de Cáceres et al., 1988: Excavaciones en la villa romana de Monroy (Cáceres). 1981-1985. Extremadura Arqueológica I.