Para conocer nuestro rico patrimonio
no es necesario desplazarse muy lejos; tampoco tenemos que buscar grandes espacios, sino que en pequeños pueblos de nuestra geografía se guardan tesoros. Este es el caso de Espera (Cádiz), una población situada al
norte de la provincia de Cádiz, que guarda un rico legado de época íbera y
romana en sus dos yacimientos más representativos: Carissa Aurelia y Esperilla.
La historia de este museo empezó a gestarse en el año 2001, promovida
por la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz, a través del programa
Arqueosierra II, que se inició con una subvención de los fondos europeos (FEDER).
El ayuntamiento decide poner en valor una pequeña colección de esculturas zoomorfas que estaban depositadas en la que era, en aquella época, la Casa de la Cultura, una casa-palacio del siglo XVIII, de doble planta, que albergaba en su planta superior la Biblioteca Municipal y en su planta baja la dedicaba a exposiciones
temporales.
Los gestores del proyecto
decidieron instalar en estas instalaciones una exposición permanente
debido a la riqueza de las piezas.
Una primera actuación de este proyecto se centró en la preparación y acondicionamiento de la planta baja, que quedaría inaugurada y abierta al público en 2001, bajo el título de “Exposición Permanente Mundo Funerario Íbero-romano”.
La segunda fase del proyecto
Arqueosierra III, en 2003, vino a mejorar y ampliar algunos de los servicios
del centro. Y en 2006 vino el empuje definitivo hacia lo que hoy es el Museo
Arqueológico de Espera (MAE).
En este año, el proyecto europeo Cultur Cad, junto
con la Diputación Provincial, la Junta de Andalucía, la Mancomunidad de la Sierra y el propio Ayuntamiento de Espera, tenía como objetivo la reactivación económica
de algunos municipios de la sierra de Cádiz mediante actividades culturales generadoras de empleo.
De esta forma, ya se rehabilitó todo el edificio, que sería el museo; para ello, se amplió la colección mediante donaciones de los vecinos y se preparó el proyecto museístico y
museológico de Espera.
Donde hay que destacar la distribución del material, el montaje de vitrinas, el diseño y el colorido de las salas, que tienen un aspecto moderno y actual, propios de un museo del s. XXI.
El museo dispone de una pequeña colección de figuras zoomorfas
(esculturas que tienen forma o apariencia de animal), entre las que destacan
una serie de leones, un ciervo y un verraco.
En la primera sala que visitamos nos encontramos con lo que podríamos denominar la sala de los leones, con cinco figuras de leones, un ciervo, un verraco y esculturas de un guerrero y una dama (s. IV al II a. d. C.).
Dentro de la plástica zoomorfa del arte íbero, estas figuras solían tener un significado protector en los monumentos funerarios y, casi siempre, los grandes felinos se representaban sentados y mostrando su dentadura.
Esta
iconografía la vemos en los leones de Esperilla, que se muestran en posición de reposo, echados o arrodillados, lo que sugiere un uso decorativo, ya sea en las tumbas, en las entradas a sus templos o en las grandes mansiones.
Dependiendo de la época, sobre todo a partir del s. IV a. d. C, la plástica de
las figuras va cambiando al producirse un cambio en la ideología de la aristocracia íbera, donde van predominando determinados símbolos de poder y jerarquía, como los leones, que se van generalizando en otros contextos distintos de los típicos funerarios, como ocurre con los felinos, que aparecen en otras zonas donde no se encuentran las necrópolis.
Sin embargo, en el yacimiento de
Esperilla, donde han aparecido estas figuras, la aristocracia de la época debió tener cierta relevancia, pues se trata de enterramientos que debieron presentar una monumentalidad y riqueza en sus ajuares, ya que se han encontrado esculturas zoomorfas, cerámicas, vasijas de vidrío, ungüentarios, etc.
Normalmente, las esculturas animalísticas de la cultura íbera representan animales mitológicos, escenas de caza, figuras de animales o bien grupos de
animales en lucha.
En el conjunto de Esperilla hay una figura catalogada como verraco. Estas esculturas representan bien a toros, cerdos o jabalíes y suelen ser típicas de zonas celtas. En el mundo íbero se representan animales
como leones, toros, felinos, caballos, entre otros.
Este verraco es una escultura tallada en piedra local, normalmente en arenisca o caliza. Representa a un verraco echado. La talla no está completa y se observan algunos desperfectos, pero las patas traseras y delanteras están muy bien conservadas. Destacan, sobre todo, sus terminaciones delanteras, donde el artista ha diferenciado bien como si fueran dos dedos (revestidos de pezuñas). La posición del animal se
encuentra, como he dicho, en actitud sedente, sobre las cuatro patas y la cabeza en medio, aunque esta posición es más propia de los leones cuando se encuentran en reposo. Sin embargo, el jabalí, así como los demás ungulados, cuando se echa, suele doblar las patas hacia atrás.
Todas estas figuras se encuentran rodeadas de vitrinas que nos enseñan el pasado de Espera, que se remonta al neolítico y nos conduce hasta la época medieval, aunque la mayor aportación de material proviene de la ciudad romana de Carissa Aurelia, donde se muestra un
conjunto cerámico del s. III al I a. d. C y urnas funerarias.
La segunda planta del museo se dedica a la vida cotidiana de la época romana, con materiales procedentes tanto de Carissa Aurelia como de Esperilla, donde se
expone una colección de monedas, objetos de cocina y elementos arquitectónicos.
Todo el museo está bien ataviado, con paneles explicativos que permiten al visitante recorrer la historia de las diferentes culturas de esta localidad. Y, a pesar del espacio, el MAE cuenta con salas de
medios audiovisuales, un laboratorio y una biblioteca.
Desde este espacio, quiero felicitar a la directora del MAE, la
arqueóloga Pepa Lozano, por la gestión realizada y por su tesón para que este proyecto saliera adelante, sobre todo por la buena difusión que le está dando al patrimonio local.
Al Ayuntamiento de Espera, que, a pesar de ser una población pequeña y con pocos recursos destinados al ámbito cultural, ha sabido apostar por su patrimonio y rodearse de profesionales del sector, para que el MAE llegue a estar en la red de rutas turísticas del Cádiz romano y sea cada vez más conocido por los especialistas
y por el público en general.
Sólo decir que sería conveniente que todas las administraciones se pusiesen de acuerdo y se pudiesen llevar a cabo excavaciones arqueológicas en estos dos yacimientos tan emblemáticos como Carissa Aurelia
y Esperilla, donde el mundo íbero, con poca presencia arqueológica en la
provincia, se funde con el mundo romano.
Sería una apuesta interesante para
conocer el proceso histórico de la zona. También quiero hacer hincapié en las
demás administraciones, como el Museo Arqueológico de Cádiz y el de Sevilla, para que donen las piezas de escultura de leones que poseen en sus fondos, de modo que esta colección no quede dispersa, ya que el MAE de Espera dispone de espacio para albergar y custodiar este material. Considero el
Patrimonio Arqueológico una herencia común de toda la humanidad y debe
conservarse y preservarse en su lugar de origen.

| Directora del MAE: Pepa Lozano |


































