domingo, 22 de diciembre de 2013

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE ESPERA (MAE)


Para conocer nuestro rico patrimonio no es necesario desplazarse muy lejos; tampoco tenemos que buscar grandes espacios, sino que en pequeños pueblos de nuestra geografía se guardan tesoros. Este es el caso de Espera (Cádiz), una población situada al norte de la provincia de Cádiz, que guarda un rico legado de época íbera y romana en sus dos yacimientos más representativos: Carissa Aurelia y Esperilla.
La historia de este museo empezó a gestarse en el año 2001, promovida por la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz, a través del programa Arqueosierra II, que se inició con una subvención de los fondos europeos (FEDER). 
El ayuntamiento decide poner en valor una pequeña colección de esculturas zoomorfas que estaban depositadas en la que era, en aquella época, la Casa de la Cultura, una casa-palacio del siglo XVIII, de doble planta, que albergaba en su planta superior la Biblioteca Municipal y en su planta baja la dedicaba a exposiciones temporales.
Los gestores del proyecto decidieron instalar en estas instalaciones una exposición permanente debido a la riqueza de las piezas. 
Una primera actuación de este proyecto se centró en la preparación y acondicionamiento de la planta baja, que quedaría inaugurada y abierta al público en 2001, bajo el título de “Exposición Permanente Mundo Funerario Íbero-romano”.
La segunda fase del proyecto Arqueosierra III, en 2003, vino a mejorar y ampliar algunos de los servicios del centro. Y en 2006 vino el empuje definitivo hacia lo que hoy es el Museo Arqueológico de Espera (MAE). 
En este año, el proyecto europeo Cultur Cad, junto con la Diputación Provincial, la Junta de Andalucía, la Mancomunidad de la Sierra y el propio Ayuntamiento de Espera, tenía como objetivo la reactivación económica de algunos municipios de la sierra de Cádiz mediante actividades culturales generadoras de empleo. 
De esta forma, ya se rehabilitó todo el edificio, que sería el museo; para ello, se amplió la colección mediante donaciones de los vecinos y se preparó el proyecto museístico y museológico de Espera. 
Donde hay que destacar la distribución del material, el montaje de vitrinas,  el diseño y el colorido de las salas, que tienen un aspecto moderno y actual, propios de un museo del s. XXI.
El museo dispone de una pequeña colección de figuras zoomorfas (esculturas que tienen forma o apariencia de animal), entre las que destacan una serie de leones, un ciervo y un verraco.
En la primera sala que visitamos nos encontramos con lo que podríamos denominar la sala de los leones, con cinco figuras de leones, un ciervo, un verraco y esculturas de un guerrero y una dama  (s. IV al II a. d. C.).
Dentro de la plástica zoomorfa del arte íbero, estas figuras solían tener un significado protector en  los monumentos  funerarios y, casi siempre, los grandes felinos se representaban sentados y mostrando su dentadura. 
Esta iconografía la vemos en los leones de Esperilla, que se muestran en posición de reposo, echados o arrodillados, lo que sugiere un uso decorativo, ya sea en las tumbas, en las entradas a sus templos o en las grandes mansiones. 
Dependiendo de la época, sobre todo a partir del s. IV a. d. C, la plástica de las figuras va cambiando al producirse un cambio en la ideología de la aristocracia íbera, donde van predominando determinados símbolos de poder y jerarquía,  como los leones, que se van generalizando en otros contextos distintos de los típicos funerarios, como ocurre con los felinos, que aparecen en otras zonas donde no se encuentran las necrópolis. 
Sin embargo, en el yacimiento de Esperilla, donde han aparecido estas figuras, la aristocracia de la época debió tener cierta relevancia, pues se trata de enterramientos que debieron presentar una monumentalidad y riqueza en sus ajuares, ya que se han encontrado esculturas zoomorfas, cerámicas, vasijas de vidrío, ungüentarios, etc. 
Normalmente, las esculturas animalísticas de la cultura íbera representan  animales mitológicos, escenas de caza, figuras de animales o bien grupos de animales en lucha.
En el conjunto de Esperilla hay una figura catalogada como verraco. Estas esculturas representan bien a toros, cerdos o jabalíes y suelen ser típicas de zonas celtas. En el mundo íbero se representan animales como leones, toros, felinos, caballos, entre otros. 
Este verraco es una escultura tallada en piedra local, normalmente en arenisca o caliza.  Representa a un verraco echado. La talla no está completa y se observan algunos desperfectos, pero las patas traseras y delanteras están muy bien conservadas. Destacan, sobre todo, sus terminaciones delanteras, donde el artista ha diferenciado bien como si fueran dos dedos (revestidos de pezuñas). La posición del animal se encuentra, como he dicho, en actitud sedente, sobre las cuatro patas y la cabeza en medio, aunque esta posición es más propia de los leones cuando se encuentran en reposo. Sin embargo, el jabalí, así como los demás ungulados, cuando se echa, suele doblar las patas hacia atrás.
Todas estas figuras se encuentran rodeadas de vitrinas que nos enseñan el pasado de Espera, que se remonta al neolítico y nos conduce hasta la época medieval, aunque la mayor aportación de material proviene de la ciudad romana de Carissa Aurelia, donde se muestra un conjunto cerámico del s. III al I a. d. C y urnas funerarias.
La segunda planta del museo se dedica a la vida cotidiana de la época romana, con materiales procedentes tanto de Carissa Aurelia como de Esperilla, donde se expone una colección de monedas, objetos de cocina y elementos arquitectónicos. 
Todo el museo está bien ataviado, con paneles explicativos que permiten al visitante recorrer la historia de las diferentes culturas de esta localidad. Y, a pesar del espacio, el MAE cuenta con salas de medios audiovisuales, un laboratorio y una biblioteca.
Desde este espacio, quiero felicitar a la directora del MAE, la arqueóloga Pepa Lozano, por la gestión realizada y por su tesón para que este proyecto saliera adelante, sobre todo por la buena difusión que le está dando al patrimonio local. 
Al Ayuntamiento de Espera, que, a pesar de ser una población pequeña y con pocos recursos destinados al ámbito cultural, ha sabido apostar por su patrimonio y rodearse de profesionales del sector, para que el MAE llegue a estar en la red de rutas turísticas del Cádiz romano y  sea cada vez más conocido por los especialistas y por el público en general. 
Sólo decir que sería conveniente que todas las administraciones se pusiesen de acuerdo y se pudiesen llevar a cabo excavaciones arqueológicas en estos dos yacimientos tan emblemáticos como Carissa Aurelia y Esperilla, donde el mundo íbero, con poca presencia arqueológica en la provincia, se funde con el mundo romano. 
Sería una apuesta interesante para conocer el proceso histórico de la zona. También quiero hacer hincapié en las demás administraciones, como el Museo Arqueológico de Cádiz y  el de Sevilla, para que donen las piezas de escultura de leones que poseen en sus fondos, de modo que esta colección no quede dispersa, ya que el MAE de Espera dispone de espacio para albergar y custodiar este material. Considero el Patrimonio Arqueológico una herencia común de toda la humanidad y debe conservarse y preservarse en su lugar de origen.







Directora del MAE: Pepa Lozano


RECUPERACIÓN DE RESTOS DE FAUNA GLACIAR Y DESTRUCCIÓN DE LA CUEVA DE JOU PUERTA (Llanes - Asturias)

La cueva de Jou Puerta se localizaba en la zona de Vidiago (digo, se localizaba porque ya no existe), cerca de la localidad de Puertas. Hasta abril del 2011, cuando fue descubierta, se encontraba en un lugar virgen para el ser humano; sólo unas cuantas personas aficionadas a la espeleología y a la naturaleza conocían su ubicación. Pero, debido a la construcción de la autovía del Cantábrico, se realizó  una voladura en la zona y la cavidad quedó al descubierto.
La empresa adjudicataria de la realización de las obras puso en conocimiento de la administración el hallazgo y la Consejería de Cultura envió a un equipo de técnicos para su valoración y determinó que éste carecía de interés, tanto desde el punto de vista cultural como desde el paleontológico. 
De esta forma, la Comisión Ejecutiva de Patrimonio, del gobierno de José María Zapatero, optó por la vía rápida de no parar las obras y sólo dio un mes de plazo para realizar una excavación de urgencia y extraer los restos óseos que aparecieron, obviando por completo todo el registro geológico de formación de estalactitas y estalagmitas, que configuraban la cavidad. Ante la noticia de que las obras no se desviarían de su trayectoria, los vecinos del lugar y demás visitantes de la zona hicieron acopio de las estalactitas y estalagmitas para llevárselas como recuerdo, a fin de preservar este patrimonio.
A pesar de las denuncias de la Agrupación de Amigos y Vecinos de Llanes (AVALL) para la preservación de este Patrimonio, la cavidad fue totalmente destruida y hoy permanece sepultada bajo el asfalto de la Autovía en el tramo de Pendueles – Llanes.
¿Qué ha pasado con la conservación del Patrimonio Geológico de la cueva? Sólo os dejaré un dato: por cada 3 cm de estalactita, se necesitan unos 5.000 años para su formación.
Bueno, pasando a la segunda parte del contenido de la cavidad, los trabajos de excavación se llevaron a cabo en junio de 2011 por el paleontólogo Diego Álvarez-Lao, de la Universidad de Oviedo. 
Los resultados del estudio han dado lugar a un trabajo muy interesante, publicado recientemente en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology (PALAEO).
En este estudio de la cueva de Jou Puerta se documenta un registro de 10 especies distintas de mamíferos, entre ellas especies de clima frío como Coelodonta antiquitatis  y Mammuthus primigenius, y especies de climas más templados como el ciervo común, el ciervo gigante o megaloceros, el corzo, el rebeco, la cabra pirenaica, el jabalí y el caballo.
Según las analíticas del estudio, la cronología de los fósiles oscila entre 36,6 y 30,2 cal ka BP, correspondiente a MIS 3, con oscilaciones climáticas que van de frío extremo a condiciones más templadas del Pleistoceno.
El hecho de que el conjunto óseo se encuentre en muy buen estado de conservación, sin alteraciones antrópicas, se debe a que la cueva ejerció de trampa natural para estos animales. Los animales se despeñaban por una dolina que comunicaba con la cavidad, sin posibilidad de salida debido a la altura, quedando atrapados en la caverna. Después, esta quedó cerrada por una cobertura de derrumbes.
El conjunto faunístico de Jou Puerta está formado por un total de 34 animales, pertenecientes a diez especies diferentes. De los 34 individuos recuperados, 33 pertenecen a  herbívoros y un solo ejemplar de carnívoro (leopardo).
Dentro del registro paleontológico se encuentran una cría de mamut lanudo (Mammuthus primigenius), con presencia de restos de molares y defensa; y  tres individuos de rinoceronte lanudo (Coleodonta antiquitatis) dos juveniles y un senil, de esta especie, si se ha podido recuperar bastante partes de su carcasa;  que configuran entre los tres un total de 105 restos óseos entre vértebras, pelvis, dientes aislados, mandíbula, extremidades, etc., el mayor número de restos encontrado de esta especie en la península hasta la fecha.
Entre los herbívoros recuperados está el ciervo, que es el más representativo, pero quizás por la poca presencia en la península, el megaloceros o ciervo gigante (Megaloceros giganteus) sea la especie más llamativa del yacimiento. El tamaño de la envergadura de sus astas alcanza los tres metros y medio, y cada una medía en torno a un metro ochenta desde la base hasta el extremo. Su altura ronda los dos metros.
Lo que destaca de este estudio es la presencia en el registro de dos tipos de fauna: uno típico de climas fríos y otro de climas más templados.
El autor determina que durante las glaciaciones del Pleistoceno en toda Europa, las poblaciones de algunas especies, como el rinoceronte lanudo, el mamut lanudo y el reno, se vieron obligadas a emigrar hacia el sur en busca de pastos. 
En la Península tuvieron que convivir con especies de clima templado, como el ciervo, el corzo y el jabalí.
Para este trabajo, los autores han realizado estudios de comparación con yacimientos de Europa continental y las islas británicas y también han comparado las dataciones de los restos del registro referentes a las especies de clima frío, con la escala de isótopos de oxígeno obtenida en los hielos de Groenlandia. Y han cotejado que la presencia del mamut, del rinoceronte lanudo y del reno en la Península Ibérica coincide con los momentos de máximo frío del Pleistoceno Superior.



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Restos óseos de Cervus elaphus, Capreolus capreolus, Megaloceros giganteus.
Foto de Diego J. Álvarez-Lao

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Restos óseos de Bovini, Rupicapra pyrenaica, Capra pyrenaica, Equus ferus,
Mammuthus primigenius. Foto de Diego J. Álvarez-Lao

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Restos óseos de Caleodonta antiquitatis. Foto de Diego J. Álvarez-Lao


 Referencia: Diego J. Álvarez- Lao (2014): " The Jou Puerta cave (Asturias, NW Spain): A MIS 3 large mammal assemblage with a mixture of cold and temperate elements".  PALAEO. Vol. 393. 

Álvarez- Lao D.J, García N (2012): "Comparative revision of the Iberian woolly mammoth (Mammuthus primigenius) record into a European context". Quaternary Science  Reviews 32.    

                      

martes, 3 de diciembre de 2013

EL ARTE RUPESTRE DE SIEGA VERDE


El complejo arqueológico de Siega Verde se extiende por los municipios de Villar de Argañán, Villar de la Yegua y Martín Viejo (Salamanca). Este conjunto de arte rupestre fue descubierto en 1988 por Ángel Hervalejo, pastor en aquella fecha, quien puso el hallazgo en conocimiento  de Manuel Santoja y Rosario Pérez, quienes estaban realizando prospecciones arqueológicas para la elaboración del inventario  del Museo Arqueológico de Salamanca.
Dada su importancia, el hallazgo fue objeto de un estudio por un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares, dirigido por Rodrigo Balbín, Javier Alcolea y Primitiva Bueno, que realizó trabajos de investigación entre 1991 y 1995.
El descubrimiento de  este conjunto de arte rupestre vino a cambiar el conocimiento que se tenía en la época del arte paleolítico, que se elaboraba casi exclusivamente en cueva, sin embargo, aquí, se produjo el hallazgo más extraordinario del arte paleolítico realizado al aire libre en la Península Ibérica, tanto por la cantidad de grabados, como por, su calidad, por ello, fue declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2010, dentro del Patrimonio Mundial, que configura lo que forma el Vale do Còa, en Portugal.
La estación de arte rupestre del Vale do Côa se localiza a unos 50 km al noroeste de Siega Verde, en un empotrado valle del río Côa, en su recorrido hacia el Duero. Este conjunto se descubrió en 1991, pero no fue hasta 1994 cuando se dio a conocer, con motivo del proyecto de construcción de un embalse en este lugar. Se documentaron numerosos grabados y pinturas rupestres de cronologías y temáticas muy diversas. Muchos de estos grabados tienen motivos animalísticos muy similares a los de Siega Verde, por lo que posiblemente se trate de las mismas comunidades de cazadores-recolectores que realizaban un control del territorio para el  avistamiento de la fauna, ya que el enclave presenta un magnífico paso de control y observación de los animales que concurrían a esta zona para beber.
La fauna de Siega Verde se encuentra representada a lo largo de 94 paneles de esquistos, dispersos por la ribera izquierda del río Águeda, y configuran este complejo arqueológico más de 645 representaciones, en su mayoría de animales, y algunas de figuras geométricas y esquemáticas, como puntos, haces, angulares, retículas, ovales, etc.
Entre la fauna representada se encuentran el bisonte europeo, el reno, el rinoceronte lanudo, especies adaptadas a climas  fríos de las últimas glaciaciones, y los ciervos, cabras, megaceros y caballos de climas templados y fríos, así como los lobos y felinos de climas templados. Aunque las especies más representadas son el 90% los caballos, los bóvidos y los cérvidos.
Las técnicas utilizadas  en la realización de estas imágenes han sido el raspado, que da lugar a surcos más anchos; la técnica de incisión se realiza mediante la presión sobre la superficie con un material puntiagudo, creando líneas continuas que forman las figuras; y el piqueteado consiste en la creación de figuras mediante la percusión con un material duro, posiblemente piedra, sobre las placas rocosas, formando pequeños hoyitos.
Durante la visita al yacimiento se pueden ver 5 paneles de esquistos, todos orientados al sureste, y los grupos de cazadores-recolectores, en su mayoría, han representado piezas de caza, donde predominan los caballos y los bóvidos; la composición de las escenas sugiere la existencia de cierta simbología en los propios animales.
Estos grabados que nos dejaron las comunidades del Solutrense y Magdaleniense representan siluetas de animales de perfil, donde podemos observar diferentes partes anatómicas, como crines, hocicos y musculatura, así como escenas de caza, grupos de bóvidos que se superponen y paneles con grupos de diferentes especies. Las figuras  aparecen agrupadas en pequeños grupos; otras, en solitario, representadas en afloramientos rocosos; podemos decir que forman escenas dinámicas; otras, en posición estática.
Tanto el yacimiento de arte de Siega Verde como el Parque Arqueológico do Vale do Côa nos permiten comprender aspectos de las relaciones sociales, económicas y de movilidad territorial, así como de los elementos culturales y espirituales de las comunidades de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior.
Este Parque Arqueológico dispone de un Aula Arqueológica, un Centro de Recepción de Visitantes y de Talleres y Actividades. El próximo año se celebrará el 25.º aniversario de su descubrimiento y se llevarán a cabo las III Jornadas Técnicas de la Red de Centros e Institutos de Conservación y Restauración. Hace unos días han dado a conocer el yacimiento a través del mundo virtual; os dejo el enlace para que podáis disfrutar virtualmente de este “pequeño” museo al aire libre realizado hace 20.000 años.


Foto: J.Carlos Guzman
Centro de Interpretación de Siega Verde

Representación de la cabeza de un bóvido realizada mediante piqueteado.

Puente con el paso del río Águeda.


Momento de contemplar los paneles. Foto: J.Carlos Guzman

 http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/siegaverde/index.html



jueves, 21 de noviembre de 2013

El CAMBIO CLIMÁTICO: recolonización y filogeografía del Ciervo Rojo Europeo.


Recientemente se ha publicado en la revista Molecular Ecology (Vol.22, 2013) un informe que pone de manifiesto cómo los cambios climáticos ocurridos durante todo el Pleistoceno afectaron a la fauna y la flora de Europa.
El estudio se ha llevado a cabo a través de los datos obtenidos con el ADN mitocondrial obtenido de muestras de ciervos rojos (Cervus elaphus L.). Se trata de un animal grande y en constante movimiento que se extendió por toda Europa en los últimos 40.000 años.
Se determina que los ciervos, antes del último interglacial, hace unos 22.000 años, se extendían por toda Europa sudoriental y Asia occidental, y también llegaron a extenderse hasta el oeste, rebasando incluso el Reino Unido.
Durante el máximo glaciar, el ciervo rojo se limita principalmente a las zonas del sur. En la Península Ibérica, los Balcanes y, posiblemente, en Italia y en Asia Sur Occidental.
Sin embargo, al final del máximo glacial, hace 18.000 años, estos animales se expandieron desde el sur de Europa hasta el norte de Europa central y oriental, incluyendo Gran Bretaña, Bélgica, Escandinavia, Polonia y Alemania.
El artículo determina que el ciervo rojo no sobrevivió en el noroeste europeo, pero sí que  fue reemplazado posteriormente por los ciervos que emigraron de Iberia a finales de la era glacial, por lo que hubo un intercambio genético entre ambas  áreas.
El trabajo se ha llevado a cabo en coordinación con la Universidad de Tel-Aviv, la Universidad de Cantabria y el Museo de Historia Natural de Londres.
Una vez más, las analíticas ponen de manifiesto la sensibilidad de determinadas especies a los cambios climáticos producidos durante el Pleistoceno.


Foto de la agencia EFE.


martes, 12 de noviembre de 2013

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)


El Museo Arqueológico Municipal de la ciudad de Jerez se encuentra situado en la Plaza del Mercado, en pleno casco histórico jerezano, desde el año 1993, pero desde el año 2007 ha permanecido cerrado al público, con un cartel que decía “Cerrado por obras de ampliación y reformas”.
Según algunas fuentes periodísticas y asociaciones en defensa del patrimonio de la ciudad, parece que el verdadero motivo de tantos años de clausura ha sido la desidia de su clase política, debido a un escaso interés en la difusión y conservación de su patrimonio histórico.
Las instalaciones del museo se distribuyen en torno a tres patios típicos de los palacios del Barroco. 
En la planta baja se encuentran las salas dedicadas a la Prehistoria, distribuidas entre los registros del Paleolítico y del Neolítico, así como la sala de Geografía de la comarca y la Numismática.
Esta es la zona del museo que creo que ha permanecido inalterable después de su reapertura, guarda todavía su estructura y disposición de sala con un estilo clásico, en la distribución de sus piezas, donde en un pequeño espacio se aglomeran piezas líticas de los yacimientos de Palmar del Conde, La Arenosa y de Laguna de Medina, donde el visitante puede observar una evolución en las técnicas de talla de estas sociedades de cazadores recolectores.
También se compagina con sociedades productoras, con asentamientos en cuevas y en abrigos, como las de La Dehesilla y El Parralejo, con presencia ya de cerámicas realizadas a mano y con una rica presencia de restos de fauna.
También destacan en estas salas un vaso neolítico decorado procedente de la Sima de la Veredilla, en Benaocaz; varios ídolos cilíndricos oculados encontrados en Trebujena y Torrecera; alabardas en sílex pertenecientes a un ajuar funerario del calcolítico; y las puntas tipo palmela, utilizadas para la caza con arco, engastadas en venablos o bien como punta de jabalina. Asimismo, destaca el famoso casco griego corintio, del s. VII a. d. Aparecido en un arenero del río Guadalete, en Jerez, en fin, un rico conjunto de piezas que nos señalan la presencia en estas tierras de sociedades cazadoras-recolectoras, tribales y clasistas iniciales que nos han dejado su impronta en estos dominios.
Creo que las infraestructuras de estas salas podrían haberse mejorado con una apuesta más moderna, como se ha realizado en las salas de la época islámica, que le dan al museo un aspecto museístico más moderno y divulgativo, así como incorporando piezas líticas más emblemáticas de los diferentes Proyectos de Investigación que se han realizado en la zona.
Pero quizás, la colección que más le ha hecho crecer a este centro haya sido los materiales procedentes de las excavaciones realizadas en 1956, por el arqueólogo D. Manuel Esteve Guerrero, procedentes del yacimiento de Mesas de Asta (Hasta Regia), y sin embargo es uno de los Patrimonios Arqueológicos olvidados, de las administraciones, y uno de los yacimientos con más raigambre en la zona, ya que, dispone de presencia ininterrumpida desde las sociedades del IV milenio a. C hasta época bajomedieval.
Ya en la planta primera se encuentra la mayor parte de las reformas llevadas a cabo en el museo en estos últimos cinco años y donde la época Islámica tiene una rica presencia y están muy bien montadas las diferentes salas con materiales muy seleccionados y representativos de las últimas excavaciones llevadas a cabo en la ciudad, donde la presentación museográfica ha sido totalmente renovada, tanto por la incorporación de espacio, como de paneles explicativos elaborados con materiales modernos, pantallas con montajes de audivisuales…, todo el trabajo museístico se ve muy bien proyectado desde un punto de vista teórico, como metodológico de cara al visitante.
 Como todos los museos, este centro tiene una proyección social  que consiste en la formación del público. Lleva a cabo programas educativos a través de diferentes talleres, donde todos los jóvenes pueden ir conociendo la historia de su ciudad y el público en general puede disfrutar de charlas y conferencias sobre las piezas más emblemáticas del museo (Pieza del mes).
Pero también un museo tiene que tener una labor de difusión de su patrimonio y creo que esta labor está muy bien desarrollada por la “Asociación de amigos del museo,” entre muchas de sus labores se encuentra la difusión y vigilancia de su Patrimonio, deforma desinteresada estas personas todos los primeros sábados, del mes, realizan visitas guiadas para aquellas personas que quieran conocer mejor el rico Patrimonio Histórico-Arqueológico de la ciudad de Jerez.







jueves, 24 de octubre de 2013

HERRAMIENTAS DE HUESO DE BALLENA EN LOS PIRINEOS A FINALES DEL PALEOLÍTICO SUPERIOR

Muchas veces, junto a los restos líticos, los yacimientos  nos ofrecen restos paleontológicos de animales que habitaron en aguas continentales o marinas y que sirvieron de sustento a los grupos humanos del paleolítico.
Recientemente, Jean-Marc Pétillon ha publicado en la revista Journal of  Human  Evolution un artículo en el que plantea la revisión de los hallazgos de veintitrés yacimientos magdalenenses de la zona de los Pirineos, así como de los registros magdalenenses de la cueva de Isturiz, situada en su parte más occidental.

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En once yacimientos de la parte central de los Pirineos se halló un total de 109 artefactos de hueso de ballena, en su mayoría, cabezas de proyectil de grandes dimensiones. Según el estudio, se ha determinado que el origen de los restos óseos de ballena procedía de animales que habitaron el Atlántico y que los objetos hechos de este material fueron transportados a lo largo de los Pirineos hasta la parte central, recorriendo distancias que superaban los 350 km desde la costa.

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Este fenómeno parece haber tenido lugar durante la segunda mitad del Magdaleniense medio y la primera del Magdaleniense tardío, ca. 17,5-15  cal BP.
También se aprecian diferencias en las cabezas de los proyectiles de hueso entre el Magdaleniense medio y el superior, lo que nos indica un proceso evolutivo en el diseño de las armas de caza.
                                                                       La imagen a tamaño completo (164 K)
El objetivo de la revisión de este  material óseo es demostrar la existencia de una red de distribución, entre la costa y el interior, tanto de herramientas como de armas de origen costero, desde la costa más occidental, donde el autor ha realizado una comparativa de los yacimientos de la cueva de Isturiz con los asentamientos en el interior. Este estudio nos  demuestra la movilidad costa-interior de estos grupos de cazadores recolectores y el contacto cultural entre ellos, que se viene desarrollando a lo largo de toda la franja franco-cantábrica durante este periodo.




jueves, 17 de octubre de 2013

MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA


En el año 2010 se inauguró en Burgos el Museo de la Evolución Humana , situado en el antiguo solar del convento de los dominicos de San Pablo, y en uno de mis viajes a Castilla y León pude visitarlo.
El edificio ha sido diseñado por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg, con una arquitectura moderna y simbólica, y  distribuido en cuatro plantas.

  
Se accede al museo a través de una rampa rodeada de jardines y árboles que representan los ecosistemas desarrollados en la Sierra de Atapuerca; estos enormes cubos se han aprovechado para, en cada uno de ellos, realizar una reproducción de la Sima de los Huesos, con restos originales de Homo antecessor y de los yacimientos de Gran Dolina y  Sima del Elefante.


También se puede ver el cráneo, casi completo, de Homo heidelbergensis, conocido como “Miguelón”, cuyos restos se recuperaron en la Sima de los Huesos, así como los de unos treinta individuos que fueron arrojados a la sima por sus parientes. 
También se encuentran expuestas herramientas líticas, entre las que destaca un bifaz de cuarcita depositado en el lugar, probablemente, según los arqueólogos, con una función simbólica.
Otra de las plantas está dedicada a la teoría de la evolución de Charles Darwin, donde se encuentra una reproducción de la popa del bergantín Beagle, en el que Darwin realizó su viaje de cinco años alrededor del mundo. También se puede observar una representación gigantesca del cerebro humano, con todas sus interconexiones, basada en los trabajos de Ramón y Cajal.
Quizás una de las secciones más llamativas del museo es la dedicada a la Galería de los Homínidos, donde te encuentras rodeado de 10 reproducciones muy realistas de nuestros antepasados, desde el Australopithecus afarensis hasta el Homo rhodesiensis.


El museo está muy bien distribuido y su visita es muy cómoda. Es amplio y con mucha luz, aunque cuando lo visité estaba en sus comienzos de apertura. Está concebido para que lo puedan visitar todo tipo de público y, además, como centro divulgativo de la Evolución Humana, donde el visitante puede encontrar diferentes actividades, desde exposiciones itinerantes, seminarios y conferencias hasta talleres didácticos.  A lo largo del museo encuentras zonas de descanso y  varios audiovisuales que te adentran en el mundo de la prehistoria.  Sin lugar a dudas, un lugar para visitar.

http://www.libertaddigital.com/fotos/museo-evolucion-humana-1001683/excavacion.jpg.html

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-aventura-del-saber/aventura-del-saber-museo-evolucion/1532157/

jueves, 26 de septiembre de 2013

ZOOARQUEOLOGÍA II: SU TRAYECTORIA

Como he comentado en un post anterior, podemos decir que la zooarqueología ha experimentado un profundo cambio en los últimos 30 años.
En sus inicios, la arqueología sólo le dedicaba un pequeño apartado centrado principalmente en la identificación de las especies presentes en los registros arqueológicos y en la morfología de las mismas. Normalmente, este estudio era realizado por algún biólogo o paleontólogo, que para nada te hablaba de las interacciones entre humanos y animales.
Los primeros trabajos que nos hablan de la importancia del estudio de los restos óseos en un yacimiento se producen en el s. XIX, con autores como Wyman, Morlot, Mortillet, etc.
A raíz de la Segunda Guerra Mundial, es cuando la zooarqueología se convierte en disciplina, gracias a los trabajos de autores americanos e ingleses. También la llamada Nueva Arqueología va introduciendo nuevas variables de análisis para obtener más información sobre un registro arqueológico.
Actualmente podemos considerarla la encargada del estudio de los restos de animales, que incluye tanto a mamíferos (macrofauna o microfauna) como a peces (ictiofauna), moluscos (malacofauna) y aves (avifauna).
Su estudio va dejando atrás la identificación y cuantificación de especies para centrarse en cómo llegaron allí los restos óseos, es decir, los restos que se localizan en los sitios arqueológicos procedentes de la fauna que constituyen acumulaciones formadas a través de tiempos variables y debido a acopios diferentes, puesto que los animales han sido utilizados por los humanos a lo largo de la historia con diferentes objetivos, desde proporcionarle alimento, en una primera etapa, hasta de animales de compañía en otra o bien por sus pieles para utilizarlas como ropa de abrigo, o como materia prima para realizar objetos musicales o de adornos y como fuerza de trabajo, o bien, se puede encontrar en el registro, no por una actividad antrópica sino debido a diversos agentes naturales.
De ahí que los restos faunísticos incluyan información previsible no sobre el consumo de alimentos, sino sobre las dietas utilizadas por los humanos en el pasado, la cría y la caza de los animales, la estacionalidad, los paleoambientes y el estatus social de la población.
Poco a poco, esta disciplina se va abriendo paso con identidad propia, gracias a los trabajos de Brauwere, Byers, Boessneck, Howe, Western y Dechant,   Behrensmeyer, Gamble, Blumenschine, Binford, Gwynn, Shipman, etc., que la incorporan en sus trabajos multidisciplinarios de excavación. Gradualmente, otras ciencias se van agregando a la metodología de los registros arqueológicos , como puede ser la etnoarqueología, que intenta explicar el significado de los procesos cognitivos, sociales e ideológicos de las sociedades pretéritas.
También tenemos los estudios tafonómicos, que en los últimos años han alcanzado un gran auge, y nos aportan información sobre la manera en que se han constituido los conjuntos de huesos descubiertos en los yacimientos arqueológicos. Asimismo, están los análisis espaciales y del territorio, e incluso los trabajos de experimentación, que nos sirven para explicar los procesos del pasado.
Como vemos, ésta disciplina, ha sufrido un gran giro, en su estudio, donde han surgido una serie de corrientes y multitud de autores implicados en cada una de ellas, y dónde cada uno se va centrando en una serie de procesos que van surgiendo de los registros y que a veces les llevan a una hiperespecialización, de determinados procesos tafonómicos, alejándose así, de su objetivo principal: el estudio de los huesos.
Y así, lentamente, el mundo de la zooarqueología se ha ido introduciendo en los contextos arqueológicos para ofrecer respuestas y un mejor conocimiento de los modos de vida de las sociedades del pasado.


                                                                          

sábado, 21 de septiembre de 2013

LA UTILIZACIÓN DE MARFIL DE CACHALOTE DURANTE EL CALCOLÍTICO PORTUGUÉS


Recientemente se ha publicado un trabajo en la revista Trabajos de Prehistoria, encabezado por T.X. Schuhmacher, sobre la utilización del marfil en varios objetos provenientes de yacimientos que van desde el Calcolítico hasta el Bronce Antiguo  de la Estremadura portuguesa.
El trabajo se ha llevado a cabo en el marco de un proyecto de investigación que emplea una serie de botones con perforación en forma de V, en el que se han aplicado análisis científicos para determinar qué tipo de marfil se utilizaba en Portugal en aquellos tiempos.

Objetos de marfil. Foto J. Patterson.

Para ello, se eligieron 10 objetos de cuatro yacimientos diferentes: Praia das Maças, Dolmen das Conchadas, Palmela, Verdelha dos Ruivos y Padra do Ouro, que están situados cerca del estuario del Tajo y pertenecen a las colecciones del Museo Geológico y Arqueológico de Carmo.
Para el estudio se ha aplicado una serie de técnicas, como la microscopía óptica, la medición de la dureza y del peso específico, la espectroscopía micro-Raman, el análisis elemental y la espectrometría de masas isotópica. Los análisis han llegado a determinar que no todo el marfil utilizado provenía de los elefantes africanos y asiáticos, sino que, además, se ha encontrado marfil del desaparecido Elephas antiquus, de hipopótamo y, en el caso más espectacular, de cachalote.
 Los autores plantean la reconstrucción de la economía y la vida de las sociedades prehistóricas de la región. Teniendo en cuenta las condiciones naturales y los datos prehistóricos e históricos sobre la caza de ballenas y el aprovechamiento de animales varados. Y determinan que la procedencia del marfil de cachalote proviene de animales varados, dado que las poblaciones que emplean este marfil viven cerca del mar y explotan, entre otros, los recursos marinos.

Fuente: "La utilización del marfil de cachalote en el Calcolítico de Portugal". ThomasX. Schuhmacher, Arun Banerjee, Willi Dindorf, Chaturvedula Sastri, Thierry Sauvage.Trabajos de prehistoria. Vol.70.nº1. 2013.


                                                                   

                                  

jueves, 29 de agosto de 2013

NUEVAS EVIDENCIAS DE LA PRESENCIA DE RENOS EN LA PENÍNSULA IBÉRICA DURANTE EL PLEISTOCENO

Durante el Paleolítico Superior, especialmente el Magdaleniense, se especializa la caza del reno en la Cornisa Cantábrica. El reno (Rangifer tarandus) es una especie adaptada a climas fríos y paisajes abiertos y llanos que, actualmente, habita cerca del círculo polar, pero que durante el pleistoceno medio y superior ocupó buena parte de Europa. A diferencia de otras especies adaptadas al frío, como el mamut o el rinoceronte, apenas se adentran en la Península Ibérica, restringiendo su presencia al noroeste de Cataluña y a la región Cantábrica.

Renos.   Foto: Steve Morgan

Pero un reciente estudio publicado en la revista Boreas, encabezado por  A. Gómez, ha actualizado los registros de presencia de reno (Rangifer tarandus)  en la región de Cantabria; en concreto, se han estudiado 50 yacimientos. Además, se ha determinado la presencia de mamut  (Mammuthus primigenius) y de rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis). El estudio también incluye 5 yacimientos con presencia de renos en el noroeste de Cataluña.
En este trabajo, los autores plantean una revisión cronológica y arqueopaleontológica de la presencia de los renos más meridionales de Europa en la Península Ibérica durante el Pleistoceno, debido al importante número de restos hallados de este artiodáctilo en el yacimiento de Arlanpe (Lemoa - Bizkaia), con una datación al final del Pleistoceno Medio.
Igualmente han verificado que la distribución geográfica descrita no coincide con las representaciones artísticas de renos en arte rupestre y mueble, que muestran una distribución más amplia, por ejemplo, en la meseta norte, lo cual podría reflejar la comunicación cultural de larga distancia, el movimiento de grupos humanos y, en definitiva, el contacto entre los grupos que habitaron estas regiones.
Estas especies han coexistido con los neandertales durante el Paleolítico Superior en Europa occidental.

Fuente:

lunes, 19 de agosto de 2013

LAS PRIMERAS HERRAMIENTAS FABRICADAS EN HUESO POR LOS NEANDERTALES

El hallazgo se ha llevado a cabo por el equipo de Shannon McPherron, del Instituto Max Planck, de Alemania,  en los yacimientos de Pech-de-L´ Azé y Abri Peryrony, en el suroeste de Francia; estos dos yacimientos distan unos 35 km, uno del otro.
                                      
Las herramientas óseas aparecieron junto a herramientas líticas de tipología musteriense de tradición achelense, en ninguno de los niveles excavados se ha registrado evidencias de ocupación de Homo sapiens, por lo que no hay contaminación de restos. 
Aquí, se plantea una de las hipótesis a seguir en este trabajo, si estos neandertales llevaron a cabo una creación paralela o fueron independientes unos de otros.

Los cuatro fragmentos de piezas óseas encontradas en el yacimiento de Peyrony. Foto: PNAS

Estos alisadores, en concreto cuatro, se han realizado a partir de las costillas de herbívoros, y están especializados para el pulido y abrillantado de las pieles. Se cree que se utilizaron para trabajar el cuero, y así, conseguir que fuera más flexible, impermeable, brillante y resistente al agua. 
Los análisis de micro-desgaste realizados sobre una de las piezas, de hueso, han dado como resultado el uso de éste material con la piel. 
Y la datación por radiocarbono de los niveles de ocupación de Peyrony dan unos índices, de 48.000 a 41.000 años y en Pech-de-l´Azé, determinado por OSL se ha fijado en 51.000 años.

Dicho hallazgo ha sido presentado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias  de Estados Unidos “Neandertals made the first specialized bone tools in Europe” y los autores consideran que los humanos modernos adquieren esta tecnología de los neandertales. Aquí, nos encontraríamos con una segunda hipótesis de trabajo, ya que se trataría de un descubrimiento por parte de los Homo sapiens y su transmisión a los neandertales. Si es así, hay que revisar las fechas con las que hasta ahora se trabajaba.


Ilustración del uso de un alisador de pieles y esquema de una de las piezas fracturada. Foto P.N.A.S

Los autores, también, consideran la posibilidad de que los Homo sapiens entraron en Europa sólo con la tecnología de herramientas de hueso puntiagudas y enseguida empezaron a hacer alisadores. Si es así, nos encontraríamos con una tercera hipótesis; los neandertales se convirtieron en creadores, con un desarrollo cognitivo superior al que hasta ahora se les había considerado y nos encontraríamos ante el primer caso de cómo los neandertales divulgaron su cultura material, a los humanos modernos.
Un nuevo trabajo con evidencias claras de aculturación por parte de poblaciones de neandertales y sapiens; que nos reflejan sus  modos de vida y de trabajo.